“Cuando pedaleamos, la mayor parte de nuestra energía se dedica a vencer la resistencia del viento”, explica Armin Ziegler, un suizo que desde hace dos semanas recorre Europa desde la ciudad suiza de Neuchâtel hasta Santiago de Compostela a bordo de su velomóvil, un vehículo formado por un cuerpo de bicicleta rodeado por una carrocería aerodinámica que le permite alcanzar sin dificultad velocidades de hasta 45 kilómetros por hora.

Además del viaje espiritual, Ziegler reconoce tener una “buena excusa” para alistarse en una aventura de más de 2.000 kilómetros. “Tengo un nieto en Lugo, que el próximo sábado celebra su primera comunión. Él dijo que no tiene sentido vestirse bien si no va a venir nadie, así que yo le dije que su abuelo le visitaría con su bicicleta”, explica.

Armin Ziegler, peregrino que realiza el camino en una carrilanas motorizada. / C. Sánchez

El fascinante vehículo que Ziegler utiliza para su aventura consiste en una bicicleta con tres ruedas, dos delante y una detrás, a la que no se acopla ningún motor. “Sólo las piernas hacen de motor”, explica el suizo, que destaca las cualidades aerodinámicas del ingenio, que define como “alucinante”. Además, el vehículo puede cerrarse completamente gracias a la existencia de una capota móvil, lo que permite disminuir su resistencia contra el viento.

El invento, fabricado en Alemania por una empresa especializada en producción a partir de materiales de carbono, es una de las 50 unidades que llegaron al mercado antes de que se detuviera su producción. “Ya no se encuentran, la gente que lo tiene, se lo queda, no lo vende”, explica Ziegler, que presume de que su modelo es “uno de los más bonitos que existen”.

De viaje por España

En su recorrido por tierras de España, Ziegler ha abandonado el trazado del Camino de Santiago para visitar ciudades como Barcelona. Tras cruzar Francia de norte a sur y visitar otras urbes como Nimes o Perpignan, el suizo entró en España por la localidad catalana de Portbou, donde le sorprendió la “maravillosa pieza de arte” en conmemoración de Walter Benjamin.

Tras abandonar la calidez del mar Mediterráneo que lo acompañó en sus primeros días en tierras españolas, Ziegler retomó el Camino de Santiago y se dirigió hacia Logroño y Burgos, previo paso por “muchas localidades preciosas”. La semana pasada, el suizo llegó a León, que definió como “una de las ciudades más bonitas que he visto nunca, una ciudad de ensueño”.

Hoy, su velomóvil circulaba por las calles de Ponferrada, desde donde se dirigirá a tierras gallegas para completar su misión. “Yo ya completé el Camino hace diez años, lo conozco bastante bien”, explica, mientras recuerda que el vehículo debe circular por carreteras asfaltadas, ya que los caminos con grava hacen que el avance sea muy difícil.

Respecto a la velocidad media del velomóvil, Ziegler recuerda que en zonas llanas, como la que existe entre Burgos y León, se llegan a alcanzar sin dificultades velocidades de hasta 45 kilómetros por hora. “En días buenos puedes llegar a cubrir 200 killómetros, pero si hay montañas, eres feliz haciendo un centenar de kilómetros”, explica.