Una imagen evocadora de las artes marciales han sido actores como Bruce Lee o Jackie Chan. Movimientos casi imposibles del cuerpo para acabar con un sinnúmero de “malos” en el celuloide. Así, ni más ni menos comenzó la pasión del astorgano Agustín Tino Bermúdez por el Wushu. “Me gustaban mucho las películas chinas como El mono borracho, o la serie Kung fu con David Carradine. Así que me busqué un profesor y así comenzó mi trayectoria desde pequeño”, cuenta.

“El kung fu y las artes marciales proporcionan una disciplina que te forma como persona, no solo son beneficiosas para el cuerpo, sino que ayudan a mantenerte centrado”, explica Agustín. Hoy, varios años después de sus comienzos (no vamos a desvelar cuántos, aunque superan la treintena) el alumno se ha convertido en el maestro y sus alumnos se dirigen a él llamándole shifu (师傅, maestro en chino). Cristian Teixera Cueva y Cristina Puerto Rodríguez comenzaron con el shifu cuando apenas contaban unos 6 años de edad aproximadamente. “Son mi relevo, y lo hacen muy bien dando clases a los niños”, señala Agustín.

Hoy en día son ellos los que acompañan a Agustín a dar las clases tanto en Astorga como en Veguellina de Órbigo. “Mis hermanos se quisieron apuntar a tiro con arco, pero me llamaba más la atención el Wushu. Así que empecé con el shifu a los 6 años. Encuentro todo muy bien y practico todos los días de la semana”, narra el astorgano Cristian Teixera.

Cristina comenzó “picada” por su hermano, que le llamó la atención hacia la práctica de esta disciplina de artes marciales y así inició su etapa con el wushu, taichi y sanda. “Los primeros días puede conllevar un poco de esfuerzo, pero si uno llega con ganas, enseguida se consigue seguir el ritmo”, cuenta.

Entrenamientos de wushu

Alrededor de una docena de jóvenes astorganos practican el wushu durante el curso en el Colegio González Álvarez y casi una veintena lo hacen en Veguellina de Órbigo. Las artes marciales son duras y requieren concentración, la Escuela Deportiva de Wushu en Astorga comenzó su andadura hace ya casi veinte años. Han tenido muchas sedes, pero nadie les quita las ganas de seguir practicando este deporte. El Wushu competitivo se compone de dos disciplinas: Taolu (套路; formas) y Sanda (散打; combate o boxeo chino). En la Escuela los más jóvenes practican las formas y utilizan armas como las espadas, los sables o palos. Son los mayores los que practican el Sanda.

Alumnos de la Escuela Deportiva de Wushu en el colegio González Álvarez. / CCU

La astorgana Paula Ramos y Nerea Rábanos, de San Justo, comenzaron la práctica del wushu por amistad, la madre de Paula vio el cartel cuando apenas contaba 5 años y Nerea, una de sus mejores amigas vio lo mucho que le gustaba y decidió apuntarse ella también al año siguiente. El año pasado lograron obtener su cinturón negro y este año se han preparado para lograr el diploma, hecho ante el que ambas declaran estar “muy nerviosas”. Entrenan tres días a la semana y la parte preferida de Nerea son las acrobacias, mientras que su amiga Paula dice que no le gustan los golpes con los puños.

Clase de Wushu en el colegio González Álvarez. / CCU

Entrenamiento de Wushu en el colegio González Álvarez. / CCU

Danza del León

Una de las tradiciones más características del Año Nuevo Chino es la Danza del León, que conlleva unos movimientos llamativos y muy ágiles entre dos personas. La Escuela de Wushu ha adquirido un león chino original en color dorado y negro con el que también practican en las clases y entretienen a los alumnos, “es muy divertido para los niños, y jugamos con ellos fingiendo que el león esta dormido”, relata Agustín.

Alumnos de la Escuela Deportiva de Wushu de Astorga con su maestro. / CCU

Los bailarines de esta danza realizan movimientos muy acrobáticos, uno se coloca moviendo la cabeza y el otro en la parte de atrás. Además, las pestañas son móviles por lo que da mucha vida a este león. Es sin duda un espectáculo digno de ver. “Cristian es muy bueno manejando la parte delantera del león, tiene mucha expresividad, tanto para la máscara como para los movimientos corporales”, señala el shifu.

Danza del León en la plaza Eduardo de Castro. / Pedro González

El taichi, una forma de mejorar la calidad de vida

Hoy en día es muy común ver en los parques de China y zonas verdes a millones de personas ejecutando lentos y fluidos movimientos al son de una tranquila música. Originalmente el taichi (太极) nació como un arte marcial para la lucha cuerpo a cuerpo. No obstante se le considera más una práctica físico-espiritual para mejorar la calidad de vida tanto física como mental. Es un ejercicio bueno para la salud y una fantástica técnica de meditación en movimiento.

Movimientos de taichi con espada. / CCU

La Asociación de Vecinos Los Arrieros  de San Andrés ofrece la práctica del taichi para todas las edades. Ahora ya ha finalizado el curso, pero tienen previsto hacer una demostración en algún punto de la ciudad a principios de julio. “Queremos mostrar las bondades y ventajas que tiene la práctica del taichi, es un calentamiento muy bueno y tiene múltiples beneficios para la salud y efectos terapéuticos: previene enfermedades y ayuda a sanar algunas otras”, explica Agustín.

Pronto les veremos mostrando a los astorganos estos movimientos ágiles y fluidos, basados en los animales: la grulla blanca extiende las alas o el tigre rodea la montaña para ver el mar. Nombres poéticos para los ejercicios gimnásticos y terapéuticos. Además ayuda al equilibrio, algo que Cristian ha comprobado por sí mismo, “cuando era pequeño me caía constantemente, la práctica del taichi me ha ayudado a que es no me pase”, dice entre risas. “Nosotros practicamos el estilo chen y wudang”, finaliza Agustín.

Reportaje fotográfico de Pedro González