Astorga recordó este martes a Balbina de Paz y Gerardo Fernández, dos ciudadanos represaliados durante la Guerra Civil española. Dos personas de Astorga que fueron fusilados por “defender las libertades que llegaron con la II República, que fueron perseguidos y juzgados sumariamente por los radicalismos de la época”, recordó este martes el alcalde de la ciudad, Arsenio García, quien presidió los homenajes con motivo de la celebración del Día de la Constitución de 1978, “la primera Constitución de España hecha por y para los españoles”.

Balbina de Paz García, “cariñosamente llamada la chata de San Andrés” nació el 30 de marzo de 1881 una mujer, costurera o modista, “que cuando no cosía, leía”. Con la llegada de la II República, se abrió para las mujeres un abanico de libertades, las principales el derecho a voto y la ley del divorcio. “Cuando en casa de Balbina se instala la nueva escuela de niñas del barrio comienzan sus problemas, alegan su perversidad en la influencia sobre los niños del barrio. Era una mujer alegre, cariñosa y cantarina. La supuesta perversidad será desmontada por testimonio en la causa judicial de la maestra titular. Balbina fue detenida la noche del 20 de julio, donde permaneció presa hasta su fusilamiento en 1938”, recordó Miguel García Bañales sobre la persona de Balbina de Paz García.

El alcalde y Miguel Bañales acompañan a la familia de Balbina de Paz García en el homenaje en el barrio de San Andrés. / CCU

“El motivo para su fusilamiento fue una condena por ‘transcendente y perversa’ en los daños, en ‘abstracto’, al Movimiento Nacional. Escalofriante una simple modista cosiendo con sus manos ‘abstractas podía parar la sublevación”, añadió Bañales. La placa colocada junto a las antiguas escuelas de San Andrés recuerda a Balbina de Paz García, “una rosa en San Andrés”.

El maestro de los niños más desfavorecidos

El segundo de los represaliados homenajeados este martes en la Bimilenaria, Gerardo Fernández Moreno, dedicó toda su vida a la enseñanza y el periodismo, en un compromiso con la infancia desvalida, “que le llevó a la muerte”. A principios de 1934 se inauguró en Astorga el comedor infantil dirigido por Gerardo, “con rotundo éxito”. “Gerardo criticó en prensa la obligatoriedad de llevar bragas de tipo maragatas para las niñas del Hospicio y la uniformidad rígida de los niños que los vestía diferentes a la vista de los de la calle”, recordó Miguel Bañales.

Familia de Gerardo Fernández Moreno. / CCU

Gerardo Fernández Moreno desapareció de la prisión San Marcos la noche del 19 de noviembre de 1936, “cuando fue Luisa, su hija, a llevarle la leche por la mañana ya no estaba”. En este sentido homenaje estuvo presente Luisa Fernández, hija del maestro Gerardo y acompañada por los nietos y bisnietos de este que, emotivamente, agradecieron el homenaje. La placa colocada en la Escuela Oficial de Idiomas sustituye a otra que “dicen que había” en el antiguo instituto y que recordaba a Gerardo Fernández Moreno. Obra de Benito Escarpizo que reza: “Al comedor infantil. 1934, 1935, 1936. Gerardo Fernández Moreno (el maestro). Luisa Candanedo Gonzále, su esposa. Astorga agradecida”.

El dúo de trompetas de la Banda Municipal de Música de Astorga, formado por Abraham González y Pedro González, interpretaron dos Requiem de Suter y el Pie Jesu de Gabriel Fauré para conmemorar ambos actos en San Andrés y la Escuela Oficial de Idiomas.

Pedro González y Abraham González. / CCU

Imágenes de los homenajes