Y mientras el PSCL anda de elecciones para secretarios provinciales el Partido Popular, con un paso por delante, se encuentra inmerso en un proceso de renovación de las juntas locales, esto es, del eslabón o base de toda su estructura orgánica regional.

En general, la consigna dada desde María de Molina es la de apoyo y protección a aquellos que ganan elecciones, es decir, a los que son a la par que alcaldes también presidentes de las juntas locales respectivas. La bicefalia, que en el PP nunca se vio con buenos ojos para ser sinceros, a veces también se da si no queda más remedio coyunturalmente.

En la provincia de León, Juan Martínez Majo ha dejado a su fiel escudero, Ángel Calvo, a la sazón secretario general provincial, los hilos del entramado electoral. Hay que afirmar sin rubor ni mentir que la cosa le está saliendo bastante bien, pues no se están produciendo guerras ni escándalos dignos de mención o de saltar a los medios de guerras entre caínes y abeles del mismo pueblo. La tónica general está siendo la de la tranquilidad, negociaciones discretas y apoyos, como hemos dicho, a aquellos que siendo triunfadores electorales municipales desean también controlar en cierta medida las estructuras locales.

Sin embargo, siempre hay un pero, en ocasiones la estructura heredada, que no olvidemos es la de la difunta Isabel Carrasco todavía, pues la etapa de Eduardo Fernández no fue sino transición, o mero puente temporal al frente del PP leonés, sigue teniendo sus preferencias o sus diferencias con algunos o algunas candidaturas. Martínez Majo es de los que parece que no rompen un plato, pero tienen una firmeza de carácter que se asoma en ocasiones y que se ha visto en alguna que otra Ejecutiva local teniendo que buscar candidatos de consenso previo para que el cambio realmente existiera. En el fondo, hablamos esta vez sí de una nueva etapa popular.

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