Un grupo de intrépidos, decididos, arriesgados y amantes de la espeleología fundaron en Astorga el grupo “Topos del Teleno”. Cada fin de semana llenan el petate con los utensilios necesarios y van a explorar las entrañas de la tierra, cuevas, barrancos y desfiladeros que en algunos casos son los primeros humanos que se adentran en estos recovecos. El fundador es Julián Benito Benito a quien hemos entrevistado para todos los lectores de ASTORGA DIGITAL-DIARIO DE ASTORGA.

¿Cuándo se creó el grupo “Topos del Teleno”?

Empezó a andar de manera independiente y afiliado a la federación de Espeleología desde el año 2004, si bien, anteriormente, algunos de nosotros practicábamos la actividad desde hacía más de quince años en el seno de otros grupos.

¿Cuántos miembros lo forman?

Estos últimos años estamos alcanzando la cifra de unos 50 miembros. En el presente curso, con licencia para la práctica de la actividad de espeleología, somos 45 federados.

¿Cuál es el balance de las actividades de espeleología que habéis realizado?

En principio muy satisfactorio. Todas las salidas son interesantes y cada una guarda un desafío, anécdota o vivencia gratificante, y aunque el miedo este presente, aunque retornemos sin conseguir lo que esperábamos, el poder hacerlo vale la pena y las satisfacciones son grandes.

Realizamos espeleología en sentido amplio, unas veces cosas sencillas y otras más complicadas, de acuerdo con las exigencias de la cueva que visitamos. Hemos recorrido la mayoría de los Kars de España, con una media de entradas en cuevas por año, entre 50 a 60.

En este tiempo hemos visto cuevas de diversos tipos, por su belleza, variedad en las formaciones, con trazados y procesos geológicos diversos. También nos ha tocado realizar, reparar o reemplazar instalaciones para verticales. Y más recientemente, mucha exploración en cavidades desconocidas, con desobstrucciones, uniones de cuevas, y otras salidas al exterior de cuevas, que no existían.

¿Cuál ha sido la cueva más difícil?

Para mí, es difícil elegir la más complicada. Todas las guardo en el recuerdo de mi memoria con la misma predilección. Si lo entendemos como más laboriosa, dura o quizás emotiva, podría enumerar alguna, ya que las dificultades de las cuevas las debemos llevar resultas antes de entrar. La cavidad te pondrá a prueba para superar “sus dificultades”, que tendrás que afrontar con tu experiencia, aunque no siempre se consigue, en estos casos, retroceder puede ser la mejor solución o estudiar esa dificultad con calma y concluir si es superable o no.

Por enumerar una cueva de estas características, vista recientemente, podría indicar la travesía Tibia-Fresca. Es una de las grandes clásicas del valle del Asón. Tiene un atractivo especial por lo variado de su recorrido y por la diversidad de dificultades que encontramos a lo largo de sus tres kilómetros y medio de galerías y 500 metros de pozos (varios con más de 80 metros de profundidad). Podríamos dividirla en cuatro zonas completamente diferentes: Torca Tibia, el Río de Tibia, la Diaclasa de los Parisinos y Cueva Fresca, lo que supuso más de 15 horas de actividad bajo tierra.

¿Qué cualidades tiene que tener un espeleólogo?

Son variadas y cuantas más mejor y las motivaciones también. Es fácil dejarse atrapar por la fascinación de lo desconocido, la posibilidad de descubrir algo nuevo o poner el pie donde antes no lo ha puesto nadie, el amor por la aventura y la naturaleza, o la simple curiosidad que caracteriza al ser humano, nos harán llegar más lejos, e intentar superarnos, investigar y adentrarnos en el maravilloso mundo subterráneo

En las profundidades necesitaremos de infinidad de conocimientos: desde las técnicas de progresión, la supervivencia, la alimentación, la orientación, los conocimientos de geología, biología, antropología, etc., que nos permitirán acercarnos a un mundo, a veces vertical, otras estrecho, oscuro, lleno de sorpresas y de maravillas. Los espeleólogos se adentran por la tierra provistos de cascos, monos, botas de goma y lámparas.

En principio no necesitas cualidades especiales, dependerá del nivel de exigencia de cada uno, no es lo mismo meterse en una cavidad horizontal, que bajar y subir pozos de más de 1000 metros de desnivel. La resistencia física, acompañada de flexibilidad, agilidad, y todo ello complementado con buenas dosis de coordinación, conocimiento y equilibrio, sin olvidar capacidades mentales como la voluntad y el autocontrol.

También es importante, estar dispuesto a trabajar en equipo y respetar a los compañeros, pues no es una actividad para hacerla solo; repito estar federado en un grupo suele ser la mejor ayuda para iniciarse en esta disciplina.

Estas pueden ser buenas características para un espeleólogo, pero hay más. El respeto por el entorno, que es extraordinariamente frágil, así como un importante grado de responsabilidad general con lo que se hace, pues un error puede ser fatal. En resumen la mejor cualidad humana para practicar con satisfacción la actividad espeleológica es, un equilibrado control mental.

Cuando alguien entra por primera vez en una cueva suele plantear algunas preguntas, que suelen ir surgiendo a medida que se le van apareciendo las distintas maravillas que encierra la tierra, como: ¿Cuánto tiempo tarda en formarse una cueva?, ¿Hay suficiente aire en su interior?, ¿Hay criaturas que vivan ahí dentro?, ¿Cómo surgen las formaciones tan bonitas?, ¿Por qué hay salas gigantescas y gateras angostas?, ¿Las cuerdas de las que nos colgamos aguantaran? Conocer las respuestas nos ayuda a entender y disfrutar de nuestro paso por el mundo subterráneo.

¿Qué riesgos tiene la espeleología?

La característica fundamental del mundo subterráneo es que se trata de un medio totalmente diferente al que nos desenvolvemos normalmente, esto conlleva una serie de peligros que conviene conocer. En una cavidad tienes que recorrer lugares que serían de pesadilla para los que sufren claustrofobia, sumergirte en aguas gélidas o arrastrarte por el barro. Ser consciente de la existencia de riesgos es el paso previo para incrementar la seguridad, la espeleológica se practica en un contexto difícil, y requiere técnica y experiencia.

También conviene saber que las condiciones del medio son: oscuridad absoluta, humedad relativa del 100 por cien (como estar inmerso en vapor), suele hacer más frio y que existe un gran silencio. Estas condiciones pueden originar algunos problemas psicológicos, como de soledad, desorientación, sensación de aprensión y miedo a los espacios vacíos y angostos.

Los riesgos de accidente son debidos a crecidas de los ríos subterráneos, que pueden ser brutales en ocasiones, o al agotamiento, que puede provocar hipotermia. También se pueden sufrir caídas de piedras en los pozos, desprendimientos de tolvas o plataformas inestables. De igual manera se pueden sufrit pérdidas por desorientación o llevar material y equipo inadecuado o desgastado. También hay peligros para la cavidad, ya que la ignorancia, la dejadez o el simple descuido, pueden destruir en un instante lo que la naturaleza ha tardado miles de años en crear.

En la actividad espeleológica no se debe partir a la ligera, hay que evaluar los riesgos, ser consciente de lo que vamos a realizar. No es necesario hacer las travesías o las simas más largas y complicadas y que comportan un mayor riesgo, estas hay que dejarlas para cuando se haya adquirido el suficiente nivel, o para espeleólogos muy experimentados que aplican las reglas de seguridad. Por eso, es preciso, iniciarse de la mano de expertos, que nos enseñen lo necesario, las normas, las precauciones, los tesoros que el agua ha labrado bajo el suelo durante miles de años.

Julián, ¿hay varios tipos de espeleología?

La actividad espeleología es única, aunque se puede vivir de maneras muy diferentes, desde la más deportiva y lúdica hasta la de investigación científica. Los espeleólogos de hoy día no somos profesionales, sino aficionados, que aprovechan los fines de semana para redescubrir el contacto con la naturaleza y recuperar una ocasión para la sana convivencia. El hombre, desde sus comienzos, ha estado ligado a las cuevas, que utilizaba como refugio, aunque la espeleología como tal es una actividad bastante moderna, que se encuentra en constante evolución.

La palabra espeleología viene del griego, Spelaion, que significa cueva y logos que es tratado, en resumen es la ciencia que se dedica a la exploración y estudio de las cavidades naturales subterráneas, su fauna y su flora. Podríamos decir que la práctica de la espeleológica tiene varias vertientes, la deportiva, la científica, la turística, la fotográfica, la de exploración, la representación topográfica, entre otras.

Las cuevas son lugares de ensueño, donde nuestros ojos verán y nos harán sentir la fuerza de la naturaleza, donde seremos testigos de sus más fabulosos caprichos. En ellas podemos satisfacer intereses geológicos, químicos, faunísticos o psicológicos, o podemos quedar atrapados y alejados de toda posibilidad de ayuda.

De acuerdo con las técnicas de progresión o avance, se utilizan diferentes equipos y acarrean problemas distintos, así tendríamos dos tipos de espeleología: la de cavidades horizontales o la de cavidades verticales. Si entramos en cavidades inundadas estaremos practicando el espeleobuceo, que se caracteriza por necesitar equipos muy completos de buceo.

Otra faceta que tiene adeptos son las travesías, con un fuerte componente deportivo y menos ingrato. Son excursiones agradables, con interesantes recorridos bajo tierra. Se suele entrar por las partes altas de la montaña para emergen de nuevo a la luz más abajo, por otro lugar, otra boca diferente,

¿Qué proyectos tiene el grupo “Topos del Teleno”?

Son de dos tipos, por una parte seguir explorando nuestra zona, y por otra realizar visitas a cavidades emblemáticas. La Federación de Espeleología nos tiene asignada al grupo, una zona de trabajo concreta que tenemos que explorar, consiste en descubrir las posibles cavidades existentes, reseñar y levantar su topografía. El otro tipo de actividad es la entrada en determinadas cuevas, normalmente de otras zonas, que nos atraen por alguna circunstancia o peculiaridad especial, como puede ser su contenido, belleza, el trazado, consejo de otros espeleólogos, etc.

También colaboramos con el doctor Vicente M. Ortuño, profesor de Universidad de Alcalá, Facultad de Biología, en el Departamento de Zoología y Antropología Física, en diversos estudios científicos de Bioespoeleologia, que tiene en curso, nuestra labor consiste en la captura y recolección de fauna existente en las cuevas, mediante la instalación de trampas.