Si quieres la paz prepara la guerra. Como en tiempos del elegante, diplomático, fino y cruel Renacimiento, Diego Moreno y Javier Alfonso Cendón mantienen abiertos todos los frentes de cara a la segunda vuelta de las interesantísimas primarias del próximo domingo para elegir al nuevo secretario provincial del PSOE leonés. Está en el aire un posible acuerdo entre los dos candidato, pero se antoja casi imposible. Los dos quieren ganar. Los dos quieren ser líderes del PSOE. Y no es posible. Cendón, quien ganó contra casi todo pronóstico la primera vuelta, está dispuesto a ceder a Moreno el 40% de los cargos de la nueva ejecutiva. Moreno se deja querer, pero no aceptará. Tiene en mente el antecedente de Murcia, donde el candidato respaldado por la Federal perdió en primera vuelta y se impuso en la segunda.

Los teléfonos echan humo, mientras algunas torretas digitales rozan el colapso. Los equipos de Cendón y Moreno repasan, una y otra vez, los censos. Cendón busca arañar votos en San Andrés del Rabanedo; Moreno se propone escalar posiciones en la capital leonesa y recuperar algo de pulmón en El Bierzo. El futuro es incierto. Por eso es imprescindible conocer qué órdenes va a dar el tercero en discordia y derrotado José Antonio Díez, quien el domingo demostró que tiene una alta dosis de control sobre la agrupación de la capital. ¿A dónde irán los casi trescientos votos de la candidatura de Díez?

Otra pregunta: ¿se concretará hoy la reunión que sus respectivos equipos están ultimando para que se vean, cara a cara, Cendón y Moreno? Dos no riñen si uno no quiere. Lo mismo pasa cuando se trata de llegar a acuerdos. No hay paz si uno no quiere. Y a Diego Moreno le cuadran las cuentas para ganar el domingo. Y lo mismo dicen en el equipo de Cendón. Y los dos saben que el acuerdo sólo es posible ahora. Después del domingo, el perdedor está condenado al ostracismo. Como el viejo Pericles. Al destierro y a la travesía del desierto. A vagar por tierra de nadie.

Desde el equipo de Cendón se asegura que la oferta de diálogo sólo es hacia Moreno. A José Antonio Díez, ni agua. No se fían. Son muchas las heridas que aún no han cicatrizado en viejas luchas. No quieren al enemigo en casa y saben que Díez es ambicioso y el precio a pagar muy alto. ¿Le habrá pedido Díez ser cabeza de lista a las próximas generales?

Apasionante esta lucha entre estos dos jóvenes sobradamente preparados que aspiran a cambiar al viejo PSIE leonés. Los dos tienen mimbres, equipos, ideas, propuestas, imagen, ambición, estrategia y apoyos. Los dos serían capaces de desarrollar programas que modernicen el socialismo leonés. Pero a falta de acuerdo entre los dos, la responsabilidad del futuro recaerá en la decisión que tome José Antonio Díez, convertido en un Du Guesclin del siglo XXI. Ya sabe, no quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor. Los campos de Montiel reconvertidos en los modernos campos de La Candamia. ¿Quién interpretará a Enrique Trastamara y quién a Pedro el Cruel? ¿Cendón o Moreno? Mientras tanto, Díez, ensayando el juego de la zancadilla. Apasionante.