En el siglo XVIII el escritor británico Daniel Defoe, escribió una célebre novela titulada Robinson Crusoe. En ella se cuenta el naufragio de un marino, que tras el mismo y durante varios años vivió en una isla deshabitada. Es una historia totalmente inventada; pero la realidad es que si están documentados casos de personas que vivieron de verdad un naufragio a consecuencia del cual tuvieron que vivir durante mucho tiempo en una isla sin compañía de persona alguna. El español Pedro Serrano (primera mitad del siglo XVI) es un caso bien conocido.

Por otra parte en los tiempos modernos el cine se ha hecho a veces eco de sucesos de este tipo. Hace ya algunos años se estrenó la película que lleva por título “Naufrago”; cuyo protagonista es Tom Hanks que asimismo trata este asunto. En este caso el naufragio se produjo en un viaje de avión. Esperemos que a nadie nos ocurra algo de esto, pues no debe ser una experiencia agradable; pero lo que ahora vamos a plantear es como podríamos saber donde nos encontramos en un caso así. Las posibilidades de que nos ocurra esto; son mínimas. Es más probable por ejemplo que nos toque la lotería; pero el asunto del naufragio en una isla desierta y perdida me sirve de excusa para escribir sobre cuestiones que me parecen muy interesantes didácticamente. Hay que señalar que este tema daría para escribir muchos artículos como este y por ello ahora sólo lo abordaré muy por encima. También me parece importantísimo señalar que para comprender lo que voy a escribir, es esencial tener a mano un globo terráqueo de esos que hay en los colegios y si no lo tenemos a mano recordar como son.

 

EL NORTE Y EL HEMISFERIO NORTE.

En la vida cotidiana estamos tan acostumbrados a saber donde está el Norte, que nos cuesta imaginar que en un momento dado haya dudas al respecto. Ello es así entre otras razonas porque cada vez más habituados estamos al manejo de planos y mapas. Sabemos que el Sol a medida que va ascendiendo va apuntando cada vez con más exactitud hacia el Norte (en España por ejemplo y otros países del Hemisferio Norte) y que justo cuando se halla en lo más alto de su recorrido señala exactamente (las sombras) el Norte. Por ello decimos que la ladera de un valle que mira al Sur es la del solano y la que mira al Norte la de la umbría (el “abesedo” dicen en mi tierra). Pero claro está si de pronto tras un naufragio nos hallásemos en una isla totalmente desconocida ¿Cómo sabríamos donde está el Norte?. Si llevásemos una brújula no habría problema, pero en caso contrario bien podríamos confundir el Norte con cualquiera de los otros tres Puntos Cardinales. En cualquier caso si no la llevamos hay otros modos de saber donde está el Norte. Ayuda mucho a ello saber en que hemisferio estamos. Una ruta aérea de Londres o Madrid hasta Buenos Aires parte del Hemisferio Norte y llega al Hemisferio Sur. Si en medio de este trayecto el viaje se interrumpe bruscamente lo primero que deberíamos averiguar es si estamos al Norte del Ecuador (Hemisferio Norte) o al Sur (Hemisferio Sur).

Para preparar este artículo miré un poco por la Red y hallé un buen artículo de Hugo Jara Goldemberg un Ingeniero Civil Informático de Talcahuano (Chile) y en el mismo se indican una serie de detalles que podrían sacarnos de dudas en un hipotético naufragio. Entre otros el más fácil de observar es el movimiento de las sombras. En el Hemisferio Norte giran en sentido horario, como las agujas de un reloj de pulsera; pero en el Hemisferio Sur lo hacen justo a la inversa. Como aficionado desde hace muchos años al estudio de los relojes y calendarios solares; entiendo perfectamente que así ha de ser. El reloj de pulsera es algo que siempre llevamos (no ocurría así hace siglos) y como veremos nos podría sacar de muchos apuros en el caso de un hipotético naufragio en una isla deshabitada. En un viaje es por ello muy conveniente que el reloj durante el mismo vaya siempre con la hora del punto de salida. Si los viajes fuesen en barco esto tendría algunos inconvenientes; pero hoy que tanto se viaja en avión y que los viajes duran sólo varias horas, esto no supone mayor problema. Luego explicaré el porqué.

Otra curiosa diferencia entre el Hemisferio Norte y el Sur , (lo indica asimismo Hugo Jara Goldemberg); estriba en como se ve La Luna .En España decimos que La Luna es mentirosa ( me lo enseñaron en “La Mili”);es decir que cuando es creciente presenta una forma de D (decreciente) y sin embargo cuando es menguante presenta una forma de C (creciente). Sin embargo vista desde el Hemisferio Sur es justo al revés. Aquí la Luna ya no es mentirosa. Estoy totalmente de acuerdo con Hugo Jara Goldemberg. Sólo hace falta tener unos conocimientos elementales de astronomía del sistema Tierra-Luna para darse cuanta de que así ha de ser.

Por supuesto otra buena referencia es la Estrella Polar. Esta sólo se ve en el Hemisferio Norte y hay algo mas su altura determina con bastante precisión la latitud. Si estamos a 30º de latitud Norte (30º mas arriba del Ecuador),la veremos a una altura de 30º. La precisión es tal (en nuestros tiempos);que su diferencia con la posición exacta no difiere ni siquiera en 1º. Para trabajos de precisión esta desviación puede ser mucha pero para los rudimentarios métodos que un náufrago podría utilizar es muchísima. Lo dicho respecto a la latitud; se aplica asimismo para saber la dirección Norte con mucha exactitud. Para un náufrago la identificación y visualización de la Estrella Polar es sin duda alguna, un hallazgo crucial. Una vez determinado en que Hemisferio estamos el siguiente paso sería saber donde está la dirección Norte-Sur. La Estrella Polar y según hemos visto; nos sirve para ello ;pero también el Sol nos puede ser útil.

SOMBRAS DE LONGITUD MINIMA

Con independencia del hemisferio en que estemos hay un modo muy sencillo de saber cual es la dirección Norte-Sur a partir de la observación del Sol. Basta comprobar hacia donde apuntan las sombras cuando su longitud es mínima. Un modo sencillo de hacerlo consiste en clavar en el suelo un palo vertical y trazar una serie de circunferencias horizontales que todas ellas tengan por centro el punto de inserción de ese palo. Procuraremos que el suelo sea lo más horizontal posible; aunque un pequeño desnivel no ha de tener mucha importancia. Un náufrago solitario en una isla desierta tiene mucho tiempo y si observa como evolucionan las sombras verá que primero (por la mañana) van disminuyendo y acercándose por tanto a la base del palo. En un momento dado empiezan por el contrario a crecer de nuevo. Esto ocurre lógicamente tras el mediodía solar. Las circunferencias trazadas nos servirán de buena referencia. Si se repite la operación sucesivos días se pondré de manifiesto que los puntos en los que las sombras dejan de disminuir y empiezan a aumentar ,se alinean según una línea recta. Esa línea es la dirección Norte- Sur, que coincide con el mediodía solar verdadero, en cualquier parte de La Tierra. Si ya sabemos en que Hemisferio estamos será sencillo determinar hacia donde queda el Norte y hacia donde el Sur; pues en el Hemisferio Norte las sombras al mediodía solar verdadero apuntan hacia el Polo Norte y en el Sur hacia el Polo Sur; siempre eso si que nos hallemos al Norte del Trópico de Cáncer (hemisferio Norte) o al Sur del Trópico de Capricornio en el Hemisferio Sur. Como es sabido el Trópico de Cáncer es el paralelo de 23,5º N y el Trópico de Capricornio 23,5º S.

El náufrago español Pedro Serrano en el siglo XVI fue a parar a una isla hoy llamada Banco de Serrana que está a14,33º de latitud Norte. En esta isla durante la mayor parte del año las sombras al mediodía solar apuntan al Norte pero durante un período (corto eso si) del año lo hacen al Sur. Este período digamos “anómalo”; dura desde el 29 de abril hasta el 14 de agosto; es decir justamente en el período en el que la declinación del Sol es igual o superior al valor de la latitud. La declinación es el ángulo que los rayos del Sol forman con el plano del Ecuador. Varía continuamente en el transcurso del año

La altura del Sol tiene directa relación con la declinación y la latitud; pero esto lo veremos en otro artículo. Ya he dicho que este asunto da mucho de si. Finalizo con una imagen de la película “Naufrago”; en la que por cierto no se ve que su protagonista hiciese mucho por saber donde estaba y en que fecha vivía. Sólo hay una escena (la de la imagen) en la que parece que el náufrago trataba de llevar la contabilidad de los días haciendo una serie de marcas en la corteza de un árbol. Saber la fecha (contando los días transcurridos tras el inicio del viaje);es esencial así como saber la hora del punto de partida. En otros artículos que seguirán a este y tratarán el mismo asunto explicaré porqué.

Madrid, 15 de junio de 2.017

Rogelio Meléndez Tercero