El astorgano Juan Carlos Campos es un estudioso de los signos e inscripciones en roca. Su pasión por los petroglifos le ha llevado a hacer un amplio campo de trabajo, no solo en la provincia de León, también sus conocimientos en esta materia los ha ampliado y trasladado a otras provincias.

Todo ello lo ha recogido en un libro que ya ha publicado titulado Petroglifos en Maragatería. El enigma de los laberintos del Teleno. En esta entrevista concedida a Diario de Astorga da a conocer con mayor profundidad esta actividad por la que Juan Carlos Campos se confiesa “apasionado”.

– ¿Qué es el Arte Rupestre y por qué es importante?

Llamamos Arte Rupestre a todas aquellas manifestaciones artísticas creadas por el hombre en la prehistoria, que pueden aparecer en forma de pinturas en las cuevas y abrigos naturales o grabadas en las rocas al aire libre. A estas últimas las denominamos petroglifos.

Tanto las imágenes pintadas como las grabadas en las rocas son de gran importancia para intentar comprender aunque sea mínimamente el universo cultural, simbólico y religioso de aquellos humanos que nos precedieron hace muchos milenios. Y a falta de otros indicios, muchas veces son la única prueba de que aquellas comunidades estuvieron en este territorio.

– ¿Cómo es el trabajo de campo que ha realizado por estas tierras maragatas?

La investigación se ha centrado en las rocas de la comarca, pues aunque se utilizaron muchos soportes para plasmar estas manifestaciones (madera, hueso, etc.) solo las rocas han pervivido para guardar esos “mensajes”. No hay que olvidar que solo soy un aficionado, y no estoy autorizado a excavar ni a realizar otros trabajos reservados a la arqueología profesional. De momento se puede pasear y mirar las rocas, así que en ese sentido no hay problema. Pero no quiero dar ideas a los legisladores de la Junta porque son muy capaces de prohibirlo. Seguro que algunos ya lo están deseando.

– ¿Cómo se explica que existan por estas comarcas tantos petroglifos?

Nos llama la atención esa abundancia porque antes no los conocíamos. Ha bastado que muchos mirásemos las rocas de otra manera para que se sucediesen los descubrimientos. Los hallazgos han ido señalando en el mapa otros territorios y comarcas distintos a Maragatería, apareciendo también petroglifos en El Bierzo, en La Valduerna, en Tierra de la Bañeza etc. Y este fenómeno se extiende a otras provincias, donde hay investigadores que están desarrollando una labor parecida en Cantabria, Zamora y algunas zonas de Portugal. Las redes sociales ayudan a compartir experiencias y resultados, y cada vez extraña menos la aparición de nuevas manifestaciones rupestres.

–  ¿Lo hace por afición? ¿Cómo empezó está actividad?

Todo empezó con el descubrimiento de los petroglifos de Peña Fadiel en Maragatería. Me encontré de bruces con seis laberintos prehistóricos que me cambiaron los esquemas. Empezó en ese momento lo que yo llamo “la fiebre de las piedras” y a continuación todo vino rodado sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo. Me consta que eso mismo le pasó también a mucha gente, y algunos localizaron por su cuenta petroglifos muy importantes que han ayudado a completar un catálogo cada vez más importante. La afición por el arte rupestre me ayuda a no saturarme con tanta piedra e incluso escojo destinos de vacaciones donde puedo seguir conociendo petroglifos. Le sorprendería la cantidad de aficionados que hay repartidos por todo el mundo, y muchos dueños de alojamientos y casas rurales maragatas me comentan que algunos de sus clientes preguntan en primer lugar por los petroglifos del Teleno.

– ¿Ha escrito también un libro sobre este tema y expone sus hallazgos?

A finales de 2011 publiqué mi primer libro, una monografía sobre los petroglifos que se habían descubierto hasta ese momento en la provincia. Se tituló ‘Petroglifos en Maragatería. El enigma de los laberintos del Teleno’ y la verdad es que no ha parado de darme satisfacciones. Muchos historiadores y arqueólogos que han leído el libro me han escrito de forma muy cordial felicitándome por mi trabajo. Guardo alguno de esos mensajes como un tesoro, pero de lo que más orgulloso estoy es de la respuesta de la gente normal que jamás había comprado un libro de arqueología y mucho menos con un tema tan peculiar como esos extraños dibujos en las rocas. La realidad es que no me esperaba una respuesta tan positiva.

– Finalmente ¿Algo más que añadir?

El interés y expectación que generó en la provincia el fenómeno del arte rupestre ha sido directamente proporcional a la apatía que ha demostrado la Junta de Castilla y León, que solo ha actuado en contadas ocasiones y siempre a remolque de los deseos de los ciudadanos. He llegado al convencimiento de que si por ellos fuera todo ese esfuerzo se perdería y quedaría en el olvido, por eso acabo de terminar un nuevo libro en donde recopilo todo lo hallado por mí y por otra mucha gente en esta última década. Creo que es mi deber, aunque suene un poco petulante. Se lo debo a todos aquellos que han seguido este tema, unos colaborando con sus propios descubrimientos y otros animando para que continuara investigando. El libro se titulará ‘Arte Rupestre de la Provincia de León’, y aunque en estos momentos no puedo avanzar mucho más, las gestiones para su edición están ya muy avanzadas, y espero que en pocos meses sea una realidad.