El actor Ginés García Millán, a quien hemos visto en televisión interpretando a Adolfo Suárez o a Juan Pacheco en Isabel, a quien hemos visto en el teatro y en el cine, recoge este viernes el Premio Honorífico del Festival ‘Luna de Cortos’ de Veguellina de Órbigo. El actor murciano estará en la plaza Elena Santiago desde las 22,00 horas en un acto que presentará la actriz Blanca Martínez.

En primer lugar, felicidades por el Premio de Honor del Festival ‘Luna de Cortos’ de Veguellina, ¿cómo recibe este galardón?

Con mucha alegría, porque después de algunos años en la profesión que reconozcan tu trabajo siempre es motivo de alegría y de orgullo, por supuesto.

¿Conocía este festival?

Pues no, no lo conocía. Ha sido sorpresa y también una alegría saber que hay estos festivales que son tan necesarios para nuestro cine y nuestro público. Son festivales que tratan de llevar el cine a sitios que normalmente es difícil y que tienen circuitos diferentes.

¿Ha estado alguna vez en Veguellina? ¿Qué espera encontrar?

Nunca había estado, sí he estado en León y en Astorga, conozco la zona, pero nunca he estado en Veguellina de Órbigo. Espero un recibimiento caluroso, porque la gente que se empeña en hacer estos festivales lo hace con mucha entrega, mucho amor, mucho cariño y es lo que ocurre cuando vas a un sitio así.

Después de tantos papeles en su trayectoria pofesional, le será difícil escoger uno. Pero, ¿cuál ha sido el papel que más le ha gustado interpretar?

Es difícil escoger alguno, guardo muy buen recuerdo de casi todas las cosas que he hecho. Pero, quizá, algunas me marcaron por un motivo u otro. Mi primer trabajo en teatro fue un Hamlet recién salido de la Escuela de Arte Dramático, con una cooperativa que hicimos. Fue la primera vez que pisé las tablas de manera profesional por tanto le tengo un cariñoso maravilloso, ya que enfrentarte a ese personaje es como empezar la casa por el tejado, con esas ganas, esa ilusión y esa ingenuidad. Luego, ha habido personajes que me han marcado en teatro, como el Don Juan que hice con Eduardo Vasco con la Compañía Nacional de Teatro Clásico, porque creo que fue un personaje que me llegó en el momento oportuno, cuando ya estaba con una madurez como actor y podía defenderlo y hablar de ese personaje a través de mí. El teatro que he hecho con daniel veronese, que me ha hecho crecer como actor y como persona, también para amar verdaderamente el teatro como yo lo entiendo.

Y personajes en televisión, tengo recuerdos maravillosos de la primera serie que me dio la popularidad, Periodistas, y series como Herederos, en la que trabajé con Concha Velasco, Isabel, con el personaje de Juan Pacheco, que me regaló tantas cosas y con el que disfruté tanto, que me llegó en un momento maravilloso. Y, por supuesto, el personaje de Adolfo Suárez, que fue un reto enorme y supuso muchísimo para mí.

¿Resulta más difícil interpretar un personaje “histórico” que ha existido o a un personaje “desde cero” que usted tiene que crear?

Creo que son cosas distintas, pero muy parecidas. Creo que los personajes hay que acercarse con toda la verdad posible, pero también con mucha intuición. Los personajes grandes teatrales, como puede ser Hamlet, Don Juan o Coriolano, son retos y todos tenemos en la memoria otros trabajos, grandes actores que los han hecho y siempre el personaje que haces tiene que hablar a través de ti, por eso cada uno es diferente y como tú lo hagas, no lo hará nadie. Creo que si aportas tu conocimiento como profesional y sobre el mundo, hablarán y de una forma verdadera.

Con los personajes históricos que todos conocemos, es una responsabilidad muy importante, sobre todo porque parece que todo el mundo los conoce mucho. Ahí el problema es ir a lo que todo el mundo conoce, lo que todo el mundo intuye o cree. También creo que existe un riesgo de irte la imitación, y si los haces así no será interesante. Pienso que a los cinco minutos de ver un personaje histórico el espectador tiene que emocionarse con lo que le pasa, con sus inquietudes o su dolor, esa es la complejidad.

¿En qué está trabajando ahora?

Acabo de terminar para Movistar+ una serie que se ha grabado en Andorra y Barcelona con Cesc Gay, y empezaré una versión de Tío Vania, de Chéjov, con Veronese para el Centro Dramático Nacional y una serie para antena que se llama Matadero. Estoy muy contento por tener trabajo y poder seguir viviendo de mi profesión, que es lo mejor que le puede pasar a un actor. Y, claro, a la espera del estreno de La Catedral del mar, en Antena3 y de La Verdad, en Telecinco.

¿Qué podemos esperar de La catedral del mar, dado que muchos hemos leído el libro de Falcones y nos lo imaginamos?

Nos hemos acercado de una manera muy respetuosa a la novela, al autor y a los personajes. Creo que, sobre todo, es una historia de personajes y hemos intentado hacerlo de la mejor manera. Imagino que todo el mundo tiene su película en mente y es muy difícil agradar a todo el mundo, pero creo que lo hemos hecho respetando la esencia de la historia de los personajes y eso se verá.

¿Imaginaba cuando empezó que iba a llegar donde está ahora, con varios premios en su haber con tantas series, películas, obras de teatro?

Cuando uno toma la decisión, lo que quiere es poder vivir de su profesión y poder dar al mundo, a la vida, corresponder. Todo lo que venga después, bienvenido sea, me ha dado tantas cosas que agradezco a la vida haber tomado esa decisión, yo soy actor, quiero ser actor y puedo vivir siendo actor.

Si tuviera que elegir entre teatro, televisión o cines, ¿con cuál se quedaría?

Como afortunadamente he tenido muy buenas experiencias en los tres, me quedo con cualquiera que sea interesante, con proyectos interesantes y con equipos que tengan la misma manera de entender la profesión. Es verdad que el teatro te da algo que no dan la televisión o el cine, esa comunicación con el público en directo y ese silencio, que en teatro son más impagables que el aplauso.

Mucha gente joven consume menos televisión y más contenidos online, ¿cómo puede la televisión competir con este fenómeno?

Creo que todo suma, lo que hay que hacer es estar con los tiempos e ir buscando otros medios y alternativas que se complementen. Lo importante es crear industria y dar trabajo, y aquí es donde entra el tema de la regularización y hacer las cosas con criterio y que sean beneficiosas para todos.

¿En qué momento del cine español nos encontramos a nivel mundial?

Me parece que sobra talento para hacer grandes cosas, y lo que se necesita es una ley que proteja nuestro cine, sobre todo a los más desfavorecidos. Es una industria muy pequeña y muy desprotegida.

¿Y con respecto a los cortos?

Se empieza con ilusión, de los cortos han nacido grandes directores, pues es una manera de probarse. Hay grandes películas anque sean de metraje pequeño, pero no tiene nada que ver con la calidad. Creo que hay propuestas muy interesantes.