Discurso del Alcalde de Astorga

Entrega de las medallas del Bimilenario al general de Ejército don Félix Sanz Roldán y al regimiento RALCA 63 de guarnición en Astorga.

Salón de Plenos del Excmo Ayuntamiento de Astorga

Viernes 24 de noviembre del 2017

 

 

“Proeliis parta sunt, ferro et viribus, sed bella parta caput”

(Las batallas se ganan con la espada y la fuerza, pero las guerras se ganan con la cabeza)

Cornelio Escipión el Africano

 

Estimadas autoridades e invitados, esta es una antigua ciudad, fundada en el año 14 a. de c. por Octavio Augusto, el primer emperador de Roma, al finalizar las guerras astures y cántabras.

En Astorga, la Astúrica Augusta de la antigüedad, hace dos mil años ya se elegían magistrados municipales en la Curia del Foro situada cerca de estas casas Consistoriales, en uno de los puntos de visita de la famosa Ruta Romana de Astorga

Estimados Ciudadanos, esta que ven ustedes aquí, en las placas honoríficas de las paredes del salón Plenario de Astorga, en las banderas, emblemas y motivos iconográficos de estas vidrieras, es la historia de esta antigua ciudad de España y de Europa.

Pero hoy, Ciudadanos, estamos con soldados y hablaremos de soldados. Algunos de los que aquí estamos también lo fuimos en nuestra juventud, soldados y marinos de leva durante unos meses de nuestras vidas siguiendo aquel viejo espíritu cívico de la Revolución Francesa y de las Cortes de Cádiz de la Nación en Armas y de los Ejércitos de Ciudadanos.

Dicen los arqueólogos que la ciudad fue fundada por la X Legión Gémina; ya desde su nacimiento, Astorga ha tenido unas raíces cívicas, militares y eclesiásticas, al ser también Astorga una de las sedes episcopales más antiguas de España.

Mencionaremos una pequeña anécdota histórica de la famosa X Legión, creada por Julio César y que, como el mismo relató en sus Comentarios de la Guerra de las Galias y de la Guerra Civil, era su favorita.

Nos narra Julio César  que cuando, tras combatir y someter a los galos en varias campañas, llegó con sus legiones hasta el Rhin, en el año 55 a. de C., decidió construir un puente de madera sobre el gran río y ser el primer general romano en cruzarlo para enfrentarse a las temibles tribus germanas. Ante ello, sus legiones empezaron a mostrar su temor a seguirle por el miedo que los germanos les causaban; nunca un ejército romano había llegado tan al norte del mundo conocido.

Sabedor de ello, Julio Cesar hizo declarar en una proclama que al día siguiente cruzaría el Rhin para buscar y derrotar a los germanos, y que lo haría llevándose únicamente con él a la X legión, su mejor y más valerosa unidad, pues sabía que le era leal y que nunca le abandonaría. De manera inmediata los legionarios de la X olvidaron su miedo, al verse así reconocidos por delante de las otras legiones, y declararon que por supuesto seguirían a César más allá del gran río. Ello hizo que el resto de legiones protestaran ante César diciendo que ellos no eran menos que la X Legión y que también cruzarían el Rhin con Cesar. Así, el general romano llevó su ejército al interior de Germania donde buscó y batió a sus poderosas tribus. Aquella era la X Legión que 37 años después fundó Astorga.

 

Excelentísimo sr don Félix Sanz Roldán, es usted ejemplo de la Meritocracia, aquella vieja virtud cívica que valora a una persona por sus cualidades y méritos personales, por sus capacidades y por su voluntad de trabajo. La meritocracia, una de las mayores virtudes que Roma nos dio a los europeos (virtud que se perdió en los siglos de la edad media y la edad moderna, donde la pertenencia a un estamento privilegiado o el simple nacimiento anteponían a unas personas sobre otras), la meritocracia hizo, pues, señor Félix Sanz Roldán, decir a aquel buen soldado y gran escritor, Miguel de Cervantes, aquello de que “Ningún hombre es más que otro, sino hace más que otro”.

Meritocracia, Virtud que la burguesía occidental recuperó para el mundo de las libertades individuales y cívicas gracias a las revoluciones liberales de los siglos XVIII y XIX; revoluciones políticas de las que surgieron las actuales naciones de Europa, entre ellas España, el estado, la nación más antigua del viejo continente. Olvidamos muchas veces el reconocer que España tiene también el Ejército y la Armada con más siglos de la historia de Europa, no en vano el regimiento con el historial más antiguo del mundo, es el Inmemorial del Rey.

Señor Félix Sanz Roldán, ha mostrado usted a lo largo de su conocida y dilatada vida profesional (en la que Astorga no fue nunca para usted y su familia, un punto y seguido), repetidas muestras de su valía como soldado y como servidor del estado; SERVIDOR, es esa una palabra que nadie de los que llevamos la honrosa, para nosotros, categoría profesional de Funcionarios de Carrera, deberíamos nunca olvidar, Servidores de nuestros Ciudadanos y del Estado.

 

Ilustrísimo Sr Coronel del RALCA nº 63, don Pedro Polo Campo.

En el último tercio del siglo XV, fueron los Reyes Católicos los que hicieron de la nueva arma de Artillería, el arma de los Reyes, la “ultima ratio regis”, el arma con la que el estado monárquico logró imponer su voluntad legal y jurídica a la rebelde y levantisca aristocracia que se hacía fuerte en sus castillos medievales desafiando la débil autoridad real. Fue la artillería, arma monopolizada por la Corona, la que derribando las fortalezas nobiliarias dio a los reyes católicos la fuerza y la autoridad para someter a todos al imperio de la ley y para construir el primer estado moderno y organizado de Europa. Estado que puso fin a las violencias y guerras civiles promovidas por quienes  no deseaban la existencia de un estado fuerte que impusiera el orden, la paz y la justicia del rey.

Hablamos de la artillería española que a comienzos del siglo XIX era reconocida, por el propio Napoleón Bonaparte, artillero de oficio, como una de las mejores de Europa.

Señor Coronel don Pedro Polo, Astorga es una ciudad privilegiada porque sus sacrificios labrados en aquella guerra en la que España vio la luz como Nación de Libertades, fueron recompensados hace ya casi un siglo con la apertura en ella del acuartelamiento Santocildes (nombre de aquel joven general catalán de la Guerra de la Independencia, que nunca quiso serlo pues era feliz siendo coronel de su regimiento de Milicias Provinciales de Santiago, y al que el general Castaños le obligó a ponerse al mando del 6º Ejército de Galicia en 1811); cuartel que viene acogiendo desde hace muchas décadas sucesivas unidades del arma de artillería de nuestro querido Ejército,

Miembros del RALCA nº 63, mandos y clase de tropa, hombres y mujeres que servís en él, bien merecéis este presente de la Ciudad que esta Corporación Municipal os concede, por lo mucho que le habéis dado de vida y de orgullo a esta urbe, con el deseo de que este regimiento siga siendo uno de los mejores del Ejército Español (y que pronto vuelva a disponer de lanzadores cohete), como así los astorganos nos preciamos de ser hijos de una de las mejores ciudades de España, y para que siempre, cada día, con trabajo y con sudor, y mirando a nuestra historia y tradiciones, a nuestra Constitución de 1978 y libertades, sigáis mostrando siempre, hoy, como ayer, y os hagáis merecedores, aquellas cualidades con las que los soldados españoles hicieron nuestra historia, a pesar de algunos, con muchas luces por encima de cualquier sombra: ejemplos de abnegación, camaradería, coraje, cumplimiento, determinación, dureza, dolor, firmeza, fraternidad, hidalguía, lealtad, nobleza, obstinación, prueba, perseverancia, valor y conciencia del deber que muchos de nuestros antepasados quisieron legarnos.

Que nunca tengamos la desgracia de sufrir una guerra, nunca; pero si llegara, como bien dijo el general Manuel Gutiérrez Mellado, militar y político de la Transición, ejemplo de buen soldado y de amor a la libertad y la democracia, como bien dijo a los cadetes de la academia militar de Zaragoza pensando en todas las desdichas que trajo a la historia de España el largo rosario de amargas guerras civiles y coloniales de los siglos XIX y XX, y en particular, como detonante de una gran crisis de conciencia nacional que por desgracia algunos de nuestros compatriotas siguen sufriendo, y que fue la derrota de Cuba y Filipinas de 1898 ante EEUU,…“la próxima guerra, si llega, hay que ganarla”.

Que nunca haya más guerras, y que sea porque nuestros potenciales enemigos, y es de ilusos penar que España no los tiene, nunca den el paso final de una agresión porque sepan que la respuesta de nuestras fuerzas armadas, tras consentimiento de las Cortes españolas, sería de tal naturaleza y alcance que pagarían un alto precio; a eso se le llama disuasión.

Pues el soldado que no se prepara y está capacitado para su oficio, como también dijo otro soldado, no es digno del uniforme que viste y del pan y la soldada que sus compatriotas le dan.

Estimados Ciudadanos.

Sr. don Félix San Roldán, Sr. Coronel don Pedro Polo Campo, reciban estas distinciones de esta antigua, pequeña y benemérita ciudad, que hace siglos eligió y decidió avanzar despacio, durante más tiempo, y llegar más lejos, y estar ahí cuando España necesitó de ella y de sus ciudadanos (pues son pocas las ciudades que tengan el Título de Beneméritas que se gana en momentos de graves crisis).

Por último, no querría yo parafrasear a aquel almirante británico, Nelson, que perdió uno de sus brazos en 1797 en su derrota ante Tenerife (herida causada por una pieza de artillería española), no quería hacerlo pero ante los momentos actuales de crisis que sufre la Nación y el Estado, bien vendría recordar, o recordarnos, a todas aquellas personas que ocupan, ocupamos, cargos, en la Res Pública,… pues todos, señoras y señores presentes que servimos al estado sin uniforme o con él, hemos jurado cumplir y hacer cumplir nuestra Constitución, la única constitución, desde la de Cádiz de 1812, honesta, decente y de todos los Españoles… así pues parafraseando a aquel almirante inglés y aplicándonos su famosa frase antes de iniciarse la batalla de Trafalgar, en los tiempos presentes y en lo que haya de venir …

 

España espera que todos cumplan con su deber.

 

Aunque quizás debamos traer también aquí un esperanzador y viejo poema de Ruyard Kippling: Que nunca deje de haber pelea y de haber lucha, porque el día que deje de haber pelea y de haber lucha, España se acaba.

Muchas gracias.

Arsenio García Fuertes

Alcalde de Astorga