Curillas vuelve a desafiar los límites con la segunda edición de su Backyard Ultra

Tras éxito del pasado año, la prueba afronta su segunda edición, los días 3 y 4 de octubre, con participantes de toda España, Portugal o incluso Australia y un amplio programa de actividades que llenará de deporte, solidaridad y ambiente festivo la localidad. Las inscripciones estarán abiertas hasta el 20 de septiembre

Curillas vuelve a desafiar los límites con la segunda edición de su Backyard Ultra

Hay carreras en las que el objetivo es llegar antes que los demás y  hay otras en las que la verdadera competición está mucho más cerca: dentro de uno mismo. En Curillas, esa filosofía se ha convertido en una prueba deportiva capaz de poner a correr a cientos de personas alrededor de sus campos y, al mismo tiempo, conseguir que todo un pueblo se vuelque con ellas.

La Backyard Ultra Curillas celebrará los días 3 y 4 de octubre su segunda edición. Lo hará después de un estreno el pasado año que superó las expectativas y con una ambición clara: dejar de ser una cita puntual para convertirse en un referente de esta modalidad en España y, por qué no, también fuera de sus fronteras.

La prueba está organizada por la Asociación Deportiva ‘El Último Arriero’, la Junta Vecinal de Curillas y el Ayuntamiento de Valderrey, y cuenta además con afiliación oficial a la competición internacional de Backyard. Esto permite que los resultados obtenidos en Curillas sean válidos para el sistema de clasificación mundial. La carrera está asimismo registrada en la base de datos internacional de ultrafondo Deutsche Ultramarathon-Vereinigung (DUV), de manera que los kilómetros completados por los participantes pueden incorporarse a su historial deportivo oficial.

Una carrera contra uno mismo

Los organizadores Chema Sobrino y David Álvarez resumen la esencia de la prueba en una idea sencilla: «No compites contra una persona, sino contra ti mismo«. Y precisamente ahí reside buena parte del atractivo de una modalidad en la que corredores populares pueden descubrir que son capaces de llegar mucho más lejos de lo que habían imaginado.

La dinámica de una Backyard Ultra es tan sencilla como exigente. Los corredores deben completar un circuito exacto de 6,7 kilómetros en menos de una hora. Al cumplirse los 60 minutos, suena una campana y empieza otra vuelta. La prueba sigue sin parar hasta que solo queda un atleta capaz de terminar un bucle.

«Una Backyard se vuelve competitiva cuando quedan dos o tres corredores», explica Sobrino. Hasta entonces, el desafío es principalmente personal: aguantar, administrar las fuerzas y comprobar hasta dónde puede llegar cada participante.

Ese formato permite además que convivan perfiles muy diferentes. Desde corredores experimentados y especialistas en ultrafondo hasta personas que se acercan por primera vez a una prueba de estas características con la intención de descubrir sus propios límites.

De 150 corredores a poner a Curillas en el mapa

La primera edición, reunió a cerca de 150 corredores procedentes de diferentes provincias españolas y de Portugal. La prueba terminó después de 36 vueltas y tuvo como vencedor al atleta portugués Antonio Pinto.

El balance dejó a la organización con ganas de más. «Acabamos muy contentos», recuerda Sobrino, que destaca especialmente el buen recibimiento por parte de corredores, vecinos y público. Tanto fue así que el descanso después de aquella primera edición prácticamente no llegó a existir: «Al día siguiente ya estábamos pensando en lo que íbamos a hacer para la siguiente».

Ahora el objetivo es crecer sin perder la esencia. Las inscripciones permanecerán abiertas hasta el 20 de septiembre, aunque el límite está fijado en 200 participantes y la cifra ya ronda los 170.

La dimensión internacional también ha crecido. En esta segunda edición habrá representación de prácticamente todas las comunidades autónomas españolas, además de corredores portugueses y un participante llegado desde Australia.

Para la organización, esa presencia internacional es mucho más que una anécdota, es la confirmación de que el nombre de Curillas empieza a viajar más allá de la comarca.

Un pueblo que se multiplica

Quizá una de las imágenes más llamativas de la Backyard Ultra no esté en el circuito, sino fuera de él. Curillas cuenta con alrededor de 20 habitantes, pero durante el fin de semana de la carrera el pequeño núcleo multiplica varias veces su población.

En la primera edición, entre corredores, familiares, voluntarios y visitantes, el pueblo llegó a reunir alrededor de 500 personas durante el sábado y otras tantas el domingo con motivo de las actividades, la marcha solidaria y la comida de hermandad: «A mí me llenó de orgullo ver mi pueblo así», reconoce Sobrino.

Y detrás de esa transformación hay un protagonista imprescindible: el propio pueblo. La Junta Vecinal se volcó desde el primer momento con el proyecto y, según explica el organizador, su apoyo ha sido fundamental para poder sacar adelante una cita que requiere una infraestructura importante para un núcleo de tan reducido tamaño.

Alrededor de 30 personas trabajan durante el fin de semana entre familiares, vecinos y voluntarios. Montaje de carpas, atención a los corredores, organización de actividades y acompañamiento constante forman parte de un engranaje que pretende que quienes llegan a Curillas no se sientan simplemente participantes, sino parte del pueblo.

Circuito

La carrera discurre íntegramente por los campos de Curillas, a través de pistas que ofrecen un recorrido sin grandes dificultades técnicas, una característica que permite que puedan enfrentarse al desafío tanto corredores acostumbrados al asfalto como aquellos con experiencia en trail.

No hay, por tanto, una única manera de llegar a Curillas, cada participante puede adaptar su preparación y su equipamiento a sus propias características, con la comodidad del terreno como uno de los atractivos de la prueba.

Andar también para ayudar

La Backyard Ultra tendrá además una vertiente solidaria ya que, además de la carrera, se celebrará una marcha a beneficio de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer (AFA Astorga), con un recorrido que transcurrirá por el mismo circuito utilizado por los corredores.

La inscripción para esta marcha tiene un precio de cinco euros, destinados íntegramente a la asociación. También existe la posibilidad de colaborar mediante una fila cero para aquellas personas que quieran contribuir aunque no puedan desplazarse hasta Curillas.

La recaudación servirá para apoyar los proyectos de AFA Astorga y contribuir, entre otras cuestiones, a sus necesidades relacionadas con sus instalaciones.

Mucho más que 6,7 kilómetros

La organización ha preparado un programa paralelo que pretende convertir el primer fin de semana de octubre en una auténtica fiesta para el pueblo.

Habrá juegos tradicionales, tamborilero, exhibición de corte de cecina, sesiones de zumba, bingo y un concierto de Europa, además de la marcha solidaria y una comida de hermandad.

La intención es que haya sitio para todos: «Necesitamos tres perfiles de personas: corredores, voluntarios y gente que tenga muchas ganas de aplaudir y animar«, resume Sobrino.

El sueño de poner Curillas en el mapa

La ambición de la organización no se oculta. La Backyard Ultra Curillas ‘El Último Arriero’ quiere consolidarse y convertirse en una referencia dentro del calendario nacional de esta modalidad.

La presencia de universidades en el proyecto refuerza esa dimensión. Representantes de la Universidad de León y de la Universidad de Burgos participaron en la presentación y expusieron los resultados del estudio realizado durante la primera edición, además de confirmar su intención de continuar con esta línea de investigación en futuras pruebas.

Todo ello forma parte de un mismo objetivo: que Curillas siga creciendo a través del deporte, pero sin perder la esencia de un pequeño pueblo que ha encontrado en esta carrera una forma de abrirse al mundo.

Más información sobre la prueba aquí.