Num: 1522 | Domingo 21 de mayo de 2018
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Los ‘guardianes’ de las personas sin hogar

Voluntarios de Cruz Roja en León, Salamanca y Valladolid velan por mejorar las condiciones de los sin techo con una unidad móvil que recorre las ciudades por la noche

Voluntarios de Cruz Roja León reparten café y otros alimentos a personas sin hogar. / Carlos S. Campillo

Niebla, lluvia e incluso nieve y frío, mucho frío. Son las condiciones climatológicas más habituales de las ciudades de Castilla y León durante los meses de invierno, y a las que los sin techo tienen que intentar hacer frente de la mejor forma posible. Para ello cuentan también con la ayuda del Programa de Atención Integral a personas sin hogar que Cruz Roja Española desarrolla en las ciudades de León, Salamanca y Valladolid, y que persigue mejorar la calidad de vida de estas personas. Un café y sobre todo una buena conversación son ingredientes sencillos pero que pueden contribuir a ello en gran medida.

El objetivo de este programa, que empezó a funcionar en el año 2012, es ofrecer una atención integral a las personas sin hogar, es decir, no solo aquellas que se encuentran viviendo en la calle, sino también aquellas que residen en viviendas inseguras, infraviviendas o locales y casas ilegales, por ejemplo. Una de las técnicos del programa en Cruz Roja León, Guiomar Fernández, explica que el proyecto consta de tres patas que pasan por una unidad de emergencia social que recorre las calles de las ciudades para ofrecer bebida caliente y sobre todo conversación; también se presta atención diurna y, en el caso de León, se dispone también de un centro de higiene para favorecer el aseo de las personas sin hogar.

La unidad de emergencia social recorre las calles, desde última hora de la tarde hasta primera de la madrugada durante un par de días a la semana para convertirse “en nexo entre la calle y los servicios sociales”. Dice el dicho que si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma, y algo parecido podría decirse en este caso, ya que voluntarios de Cruz Roja visitan a la gene en situación de calle para ofrecerles bebida caliente, material de abrigo, orientación y, sobre todo, escucha. “En ocasiones están un poco desanimados sobre las opciones que tengan de ayuda o de cambio y les vamos a ver para que acudan a nuestras instalaciones”, explica Guiomar Fernández.

La veintena de voluntarios que cada noche recorren las calles ya saben los lugares a los que tienen que acudir. “La gente va cambiando, y hay personas que no quieren que vayamos donde duermen”, así que una primera parada tiene lugar en la céntrica plaza de Botines de la capital leonesa, un punto de fácil acceso para las personas sin hogar, muchas de las cuales han salido previamente del comedor, situado cerca de allí.

La escucha se ha convertido en la herramienta fundamental en esta unidad móvil, que no busca “salvarles la vida” pero que sí que puede ser un punto de partida para acercar a las personas sin hogar al resto de servicios que ofrece Cruz Roja. Lo más difícil es la cronificación de la situación, porque alguno puede pensar: “Qué me vas a contar tú con un café que no sepa yo”.

El perfil de las personas que acuden a esta unidad móvil es muy variado a día de hoy, frente a un perfil más concreto hace unos años. La dificultad del acceso al empleo, las pérdidas de trabajo, la vivienda…” son aspectos que han llevado a la calle tanto a hombre como a mujeres. Sin embargo, Guiomar Fernández puntualiza que la media de edad de estas personas se sitúa “más en los 45 o 50 años” aunque también hay gente joven en situación de calle. “La falta de empleo y la vivienda es lo que está provocando esta heterogeneidad”, insiste.

Durante el último año, este servicio atendió a más de un millar de personas en un total de 9.750 intervenciones. En concreto se contabilizaron 262 atenciones en León, frente a las 229 de Valladolid y las 569 de Salamanca, unos datos que crecieron hasta las 4.435 intervenciones en León, casi 2.100 en Valladolid y un total de 3.225 en Salamanca.

Una experiencia dura

Jose trabajó como hostelero en Andalucía, donde tenía un negocio familiar, aunque acabó en la calle y llegó a León hace algo menos de un año alentado por las noticias que apuntaban a la existencia de trabajo en la capital leonesa, algo que por el momento no ha visto plasmado en forma de contrato laboral. “Hay trabajo, pero lo bonito es coger gente más joven, hacerles contrato basura y pagarles poco, y si es extranjero y sin papeles, mucho mejor”, lamenta.

Su rutina arranca a primera hora de la mañana, cuando acude a la biblioteca pública de León para buscar empleo, pero aún sin éxito, algo que atribuye fundamentalmente al hecho de que supera los 50 años. Después de muchos lugares recorridos incide en que los empresarios solo quieren contratar a gente joven. “Mi vida ha sido un poco tirando a un túnel, en el que crees que ves la luz, pero no se llega a ver”.

Pese a estar animado y mostrarse optimista, reconoce que la vida en la calle “es muy dura”, fundamentalmente porque la gente mira a las personas sin hogar “como si fueras un bicho raro”. Además, lamenta que después de todo un día a las puertas de un supermercado solo se pueda conseguir un trozo de mortadela y un poco de pan. “Por unos pagamos todos, porque hay gente que piensa que es para droga o alcohol, pero yo no fumo ni bebo, el único vicio que tengo es el café, lo único que busco es un contrato, con que me den 200 euros para pagarme una habitación es bastante”.

Jose aclara que lo que busca es trabajo, algo que indica en el cartel que porta cuando está en la calle. “Por favor, urge trabajo”, se puede leer en él. “No se acercan ni a preguntar de qué es el trabajo”, denuncia, al tiempo que recuerda la carpeta que le acompaña en la que tiene su currículo por si alguien estuviera interesado en contratarlo. De los voluntarios de Cruz Roja reconoce que son “fabulosos” y les agradece que se interesen por sus necesidades para prestarle ayuda. “La cosa es tener la mente ocupada, porque no estoy desesperado, siempre tengo una sonrisa aunque por dentro esté destrozado, pero hay que estar animado”.

Son personas

Manuel, Alejandro y Maribel son voluntarios de este proyecto y explican cómo desde el interior de la furgoneta con la que recorren las calles de León ven “seres humanos que necesitan charlar y les alegren la vida”, algo para lo que aseguran levantase cada día, en especial a estas personas que están en la calle, bien sea porque quieren o porque no tienen otra alternativa. “La mayoría del tiempo lo pasamos escuchándolos, porque en realidad lo que quieren es que les escuches”, explica Manuel.

La furgoneta de la Cruz Roja recorre las calles. / C.S. Campillo

Alejandro insiste en que estar en la calle todo el día “se hace muy largo” y cuando acuden al centro o a la furgoneta “necesitan conversación y fundamentalmente desahogarse y les escuchen”. Desde fuera resulta “muy duro” porque además se tiene la consciencia de que es una situación en la que puede verse inmersa cualquier persona. “Hay gente a la que le gusta vivir en la calle, pero los menos”. Manuel incluso recuerda el caso de un cardiólogo de prestigio que se vio en la calle por culpa de problemas con el alcohol y las drogas. “Son cosas que te llevan a una situación en la que ya no se sabe salir”, a pesar de lo que lamenta que la gente pase delante de ellos “sin mirarles” a pesar de que “son ellos los que nos aportan a nosotros” pese a que se podría pensar que es al revés.

Para Maribel, lo más duro fueron los principios, en el momento de tener que enfrentarse al encuentro con las personas sin hogar. “Realmente ves que te encuentras gene, personas que necesitan de tu ayuda y cuando te sobra tiempo, lo mejor es poder ofrecerles ese ratín”. Con el tiempo se va ganando en confianza, pero ese momento también es “duro” porque se escuchan historias “muy duras” en las que en ocasiones es difícil no implicarse.

Otras actividades

Además de la unidad de emergencia social, Cruz Roja Española cuenta también con el servicio de atención diurna donde se ofrece a las personas sin hogar orientación en cuanto a posibles prestaciones, servicios a los que se puede acceder y otros recursos de la ciudad de la que se trate.

En el caso de León, Cruz Roja también ha habilitado un centro de higiene, que permanece abierto de lunes a viernes durante tres horas por la mañana con el fin de que las personas sin hogar puedan ducharse o lavar la ropa, ya que se dispone de servicio de lavandería y duchas.

También se organizan actividades de ocio y formación porque “no nos quedamos solo en la atención y orientación” sino que el fin último del programa “es que salgan de la situación en la que se encuentran”, reconoce Guiomar Fernández. La última formación que se ha desarrollado en León “para darles cierta autonomía” ha consistido en formación de nuevas tecnologías “porque sin internet no se va a ninguna parte”. Igualmente, otras actividades de ocio alternativo son visitas a museos o excursiones dentro de la provincia de León.

Centro de higiene

León es la única provincia que cuenta con el centro de higiene, un “plus” creado en la capital leonesa, que consta de tres duchas y tres lavadoras, una pequeña infraestructura que sin embargo “hace un apaño muy grande” porque ofrece “dignidad” a las personas sin hogar- “Se toman un café mientras esperan a que se lave la ropa, y se les da un kit de higiene”, concluye Fernández.

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