El incremento del conocimiento es cada vez mayor en todas las áreas y también como no en el campo de la geología. Tal es así que ya estamos asistiendo a lo que podemos denominar con toda razón el estudio de la geología de cuerpos celestes vecinos de nuestro planeta como son principalmente tanto La Luna como Marte. En la Red y en diversos medios escritos ya se pueden ver los primeros mapas geológicos de ambos. ¿Cómo hemos de abordar el estudio de la geología de estos cuerpos celestes?. Pues en principio tomando como modelo los mapas geológicos de La Tierra y adaptándolos a las realidades de otros cuerpos celestes. Por ello vamos a ver que criterios se siguen para clasificar las diversas rocas de nuestro planeta.

Cualquier persona que haya analizada los mapas geológicos de cualquier lugar de La Tierra habrá observado que aunque la diversidad de terrenos que nos encontramos es mucha, todos ellos se clasifican principalmente en base a dos criterios: su edad y su naturaleza. Según su naturaleza o su origen los terrenos o si se quiere las rocas se dividen en ígneas, sedimentarias y metamórficas esencialmente. Los principales procesos geológicos conocidos en nuestro planeta y como sabe cualquier estudiante de secundaria se reducen a una corta serie de fenómenos que se pueden resumir así: sedimentación, metamorfismo y fusión que dan lugar respectivamente a terrenos sedimentarios, metamórficos e ígneos. Los procesos geológicos son cíclicos de modo que las rocas que constituyen nuestro planeta están en un continuo proceso de cambio. El ciclo que una roca sigue es sin embargo de una duración mucho más larga que la efímera duración de la vida humana y por ello la sensación que tenemos es que nada cambia cuando en realidad no es así.

Hace siglos que se puso de manifiesto que el relieve, esto es los valles, montes, mares, ríos y arroyos que parecen inmutables; están sometido a una lenta transformación. Ahora sabemos que no sólo cambia el relieve si no también la naturaleza de las rocas. La corteza terrestre es dinámica y su aspecto en el transcurso del dilatado tiempo geológico (muchos millones de años) está cambiando continuamente. Al ser un proceso cíclico hay fenómenos que se repiten.

El nacimiento de una roca podemos situarlo en el momento en que a partir de un magma ( una masa de rocas sometida a una temperatura tal que la roca se halla fundida y por tanto es capaz de fluir del mismo modo que fluye una corriente de lodo),se enfría. Este enfriamiento si se produce de modo muy rápido (lo que ocurre con el material expulsado por los volcanes);da lugar a rocas volcánicas. Estas abundan por ejemplo en las Islas Canarias. Si el enfriamiento es mucho más lento (para lo cual ha de tener lugar en el interior de la corteza terrestre);lo que se forma son las llamadas rocas ígneas. El granito del Monte Arenas (cerca de Ponferrada, es un buen ejemplo). Cuando una roca queda en superficie y en La Tierra experimenta un lento proceso de erosión. La lluvia y el viento, así como otros factores hacen que las rocas se vayan descomponiendo y disgregando poco a poco y después son transportadas por ríos y arroyos o incluso por el viento; hasta ser depositadas en las zonas más bajas del relieve. Estas zonas a veces son las partes ocupadas por el mar; pero también se pueden depositar en el fondo de lagos o sencillamente en zonas del interior de los continentes. Las rocas depositadas en las partes más deprimidas de la superficie se van poco a poco compactando (como lo hace por ejemplo el hormigón que es como sabemos un material artificial) y se disponen en capas que inicialmente son más o menos horizontales. Constituyen los terrenos sedimentarios.

Es fácil entender que si sólo existiese este mecanismo hace muchos millones de años que la Tierra tendría toda ella una superficie completamente lisa; es más yo diría que toda ella estaría cubierta por agua. Hasta las montañas más altas se habrían rebajado hasta llegar al nivel del mar. Pero el mar ocupa más extensión que las tierras emergidas (de cuatro partes tres) y la altura media de los continentes (880 metros) es claramente inferior a la profundidad media (3.900 m. )de los mares; luego sobra cualquier añadido.

Sabemos además que la corteza o la parte mas externa de La Tierra está en continuo movimiento. No es algo rígido y estático. Hay una serie de zonas (Placas Tectónicas); que se están moviendo unas con respecto a otras. Lo hacen muy lentamente en concreto a una media de entre 1 y 2 cm. al año . Se dice que es una velocidad similar a la del crecimiento de las uñas. Este movimiento hace que zonas de la corteza terrestre con capas inicialmente horizontales se vean doblabas o plegadas (como cuando empujamos una revista por ambos lados) y entonces dan lugar a la formación de montañas; es decir a la generación de relieve.

Los procesos que sirven para generar nuevos relieves, (empujes horizontales), hacen que grandes zonas de la corteza terrestre se vean sometidos a diversos procesos que los hacen cambiar de naturaleza y de aspecto y dan lugar a terrenos metamórficos. Los terrenos de este tipo suelen estar formados por rocas dispuestas en capas que no están horizontales si no más o menos dobladas esto es plegadas. Los empujes a los que se ven sometidos estas capas (para ser dobladas) e incluso el hecho de que a menudo se hallen a grandes profundidades, son los causantes de cambios más o menos notables en su naturaleza original. Junto con la presión, también el incremento de temperatura, da lugar a cambios en las rocas que se transforma de rocas sedimentarias o ígneas, en rocas metamórficas. En cualquier caso tanto las rocas sedimentarias como las metamórficas y también las ígneas; en algún momento de su dilatada historia pueden verse sometidas a presiones y temperaturas tan elevadas que se acaban fundiendo. Tras la fusión y posterior enfriamiento pasarían a ser de nuevo rocas ígneas que eventualmente pueden verse sometidas a procesos de erosión y sedimentación o también a procesos metamórficos o a ambos. En definitiva que unas rocas que en un momento dado de su historia geológica son de un tipo; pueden pasar a ser de otro. El proceso de fusión significa pues la desaparición definitiva de una roca y el posterior enfriamiento el nacimiento de otra nueva a expensas eso si del material fundido.

EL TIEMPO GEOLOGICO

Por lo que respecta a la edad y en el caso de terrenos sedimentarios esta se fija atendiendo a su contenido en restos biológicos fosilizados. Las rocas del Carbonífero de la zona de Torre-Bembibre, contienen fósiles (plantas en general) que fueron seres vivos hace unos 300 millones de años; luego decimos que son rocas formadas hace 300 millones de años. Se trata de terrenos que además de carbón, están formados esencialmente por pizarras y areniscas. Esto no supone evidentemente que el aspecto que hoy presentan (terrenos compactos y más o menos plegados),sea el mismo que tenían hace 300 millones de años. No lo es en modo alguno. Las pizarras eran en sus orígenes limos (barro), blandos y las areniscas arenas similares a las de las playas; esto es en ambos casos materiales muy blandos y no duros y compactos como actualmente son. Este razonamiento se aplica al resto de los terrenos sedimentarios.

Si se trata de terrenos o rocas ígneas la edad que se les atribuye es aquella que corresponde al momento en que tras haber estado fundidas se enfrían hasta formar diversos y nuevos minerales, cuya época de nacimiento se puede fijar mediante los conocidos como métodos de datación radiométrica. Las rocas más complicadas de datar son a menudo las metamórficas ya que su contenido en fósiles a veces desaparece con el metamorfismo y por lo que respecta a la formación de minerales que podrían ser datados por métodos radiométricos ocurre a veces que se trata de minerales generados por el proceso de metamorfismo. En este caso habría que hablar de la edad a la que tuvo lugar el metamorfismo y de otras edades.

La historia geológica de La Tierra se divide en una serie de períodos mucho más dilatados en el tiempo que la vida media de una persona e incluso que la historia de la Humanidad. Para ir definiendo los diversos períodos geológicos; se ha tomado como referencia en buena medida la evolución de los seres vivos. Desde hace mucho tiempo (William Smit, siglo XIX);se sabe que los terrenos de una época geológica contienen fósiles que los diferencian unos de otros y estos fósiles proceden de seres vivos (animales o plantas); que vivieron en diferentes tiempos. Los dinosaurios por ejemplo vivieron siempre hace como mínimo hace 65 millones de años, en lo que se conoce como la Era Secundaria. Un terreno que contenga restos de estos desaparecidos animales; ha de tener pues una antigüedad de 65 millones de años , siempre como mínimo.

Visto pues de modo muy resumido cuales son los criterios generales para realizar mapas geológicos de La Tierra; en un próximo artículo veremos que se puede hacer en el caso de Marte o La Luna. Como imagen adjunto un fragmento, (sacado de la Red) del Mapa Geológico de Ponferrada, realizado por el Instituto Geológico y Minero de España; en el que con vistosos colores se distinguen diversos tipos de terrenos y otros detalles.

Madrid, 2 de julio de 2.017

Rogelio Meléndez Tercero