A principios de verano hemos asistido a las diversas formas de realización del balance en torno al ecuador de la legislatura local. Desde artículos de opinión, comunicados oficiales y ruedas de prensa políticas. Para unos todo es de color de rosa y para otros las siete plagas de Egipto asolan a la Bimilenaria y sus habitantes. Pues bien, ni una cosa ni la otra. Dicen que en el medio radica la virtud, pero también la mediocridad del que no se define, no arriesga, no apuesta… En todo caso, sí contamos con suficiente información como notarios de la actualidad diaria de Astorga, para tener claras algunas cuestiones.

Se provenía de una legislatura a todas luces perdida, con nulos o escasos logros salvo el de la marcha de los servicios municipales más bien por la inercia de 25 años de gobierno del mismo partido. En el capítulo político la política de gestos, acción social y cultura se había apostado por una línea filofeminista rozando la radicalidad de la izquierda que no era aprobada, ni seguida por la mayoría de los ciudadanos. Astorga no es así. Para colmo, las malas relaciones entre los miembros de gobierno, en minoría, lo que aumentaba las dificultades diarias, y el acoso y derribo de los dos grupos de la oposición, provocaron años de tensión, plenos broncos e irresolutivos, además de enemistades personales que no tenían que haber traspasado del terreno político. La excelente imagen de la, por entonces alcaldesa, Victorina Alonso, se fragmentó con enemigos y tensiones por todos los frentes.

Con este caldo de cultivo el Partido Popular, que siempre ganaba el resto de elecciones, dio la sorpresa al apostar por una vez en su historia por un hombre de consenso, es decir, de ninguna familia o clan conocido dentro del PP astorgano. Con el consiguiente enfado del que era la cabeza política, no orgánica, en Astorga. Cuestión narrada y anticipada a cada paso en este periódico catalogado por la agencia Comescore como “de especial interés en su información política”. Lo dice una agencia de audiencias y campañas de prestigio internacional. Gracias por otra parte.

El Grupo Popular no es un grupo homogéneo, pues cuenta con retazos de diversos tiempos y épocas de este partido en Astorga y con nuevos miembros de prueba hacia el futuro. Eso se nota en el día a día. El liderazgo moral y de capacidad de trabajo del alcalde está demostrado en estos dos años, pero aún carece de equipo rodado donde es difícil delegar sin tener que implicarse para desatascar cuestiones. El pacto de gobierno con el PAL ha sido la consecución de estabilidad y la mayoría para no volver a pasar lo que el anterior gobierno pasó. De momento, el PAL está resultando ser un socio resolutivo, bastante cómodo y poco reivindicativo en sus condiciones para el bien del gobierno y de la ciudad.

El Consistorio trabaja y cuenta con una plantilla anclada en el siglo XX. La mayoría acostumbrada a las formas y modos de unas personas y unos tiempos que ya no están ni son. Se hace necesaria ya no solo la modernización de recursos materiales, entiéndase la llegada de lo digital, despachos, maquinarias y profesionales de distintas ramas…si no también a veces el no oponerse, como una resistencia silenciosa, a perder los reinos de taifas o corralitos de cada alto cargo o sección de poder administrativo. A nivel interno, hay muchas diferencias entre departamentos que resuelven sus cuestiones casi semanalmente a los que tardan meses y meses poniendo en ocasiones problemas a vecinos, proovedores e incluso a los propios políticos en el gobierno. Y una cosa es asesorar y tramitar como profesional, y otra entrometerse y valorar la acción política. De esto no se ha hablado, pero sucede. Como existe también una conmilitancia entre una o dos personas que trabajan en el Consistorio y que dan toda la carnaza posible a la radical oposición para que haga su trabajo. Cuestión administrativa sin resolver y que crea problemas en la práctica política diaria favoreciendo un debate en paralelo, no oficial, confundiendo información con propaganda y manipulación de las conciencias de sus pequeños círculos de influencia.

Astorga ha mejorado su aspecto general. Astorga ha contactado al fín para las altas administraciones. Se nos recibe y escucha. Temas como el de RENFE y la estación sirven de ejemplo. O lo del Parque de Bomberos Comarcal… Así como pasar del programa al hecho en materia turística. Pero también se esperan dos años en los que el tema sanitario, la política de promoción y desarrollo industrial y alguna de las obras públicas previstas se remate y/o arranque. En definitiva, dos años que invitan al optimismo, no falto de nimios retoques, tanto en los presupuestos por concejalías y quizás también en las funciones de algunos ediles.