Astorga inaugura la Cátedra Leopoldo Panero

Germán Gullón inauguró este encuentro en torno a la figura del patriarca de la saga hablando sobre "Leopoldo Panero, una vida dedicada a la poesía"

La Casa Panero acoge esta semana una nueva edición de las jornadas dedicadas a la Cátedra Leopoldo Panero en la que los expertos continúan con el análisis la producción poética del patriarca de los Panero. Este jueves por la tarde se celebró la inauguración y la primera jornada con la presencia del alcalde de Astorga, Juan José Alonso Perandones, el director de la Cátedra, Javier de la Rosa, y el profesor de Literatura, Germán Gullón.

La cátedra está dedicada este año a la «relevante y machacada figura» de Leopoldo Panero, quien acabo sus días en la finca familiar ubicada en Castrillo de las Piedras, señaló De la Rosa. Además, el director de la cátedra presentó la exposición de acuarelas que Heilet van Ree muestra desde hace unos días en la casa familiar, ahora reconvertida en museo de la ciudad de Astorga. El primer ponente de esta Cátedra Leopoldo Panero fue Germán Gullón quien ofreció una disertación titulada «Leopoldo Panero, una vida dedicada a la poesía». Tras la intervención de Gullón, Javier de la Rosa ofreció un recital del poemario La casa vacía.

La cátedra continúa este viernes desde las 20:00 horas en la Casa Panero y estará Antonio J. Quesada Sánchez con la conferencia «Leopoldo Panero sí tiene quien le escriba» y, a continuación el editor Antonio Benicio Huerga presentará el último libro publicado de Javier de la Rosa El emperador en Santa Elena. En este trabajo el director de la Cátedra Panero hablará de Napoleón y su exilio. En el discurrir de la obra se mezclan los recuerdos de Napoleón en la Isla de Santa Elena, Isla cárcel donde el Emperador muere lentamente. Narración retrospectiva e introspectiva. Un lirismo; su psicología; un coraje en la pasión de amar del Corso. La novela lucha en su conjetura, con la batalla en conciencia de Napoleón; su vida y la propia incógnita del Emperador en la debilidad que día a día lo aprisiona contra los barrotes de bruma y mar de la Isla que le vio morir. La obra desvela a un hombre con un sentir militar en la ternura de su íntima verdad.

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