Así era Luis, conocido como el del comercio de Vega de Magaz. Un hombre honrado, laborioso y piadoso. Desde el siglo pasado aprendió de sus padres estas virtudes que pronto, desde muy niño empezó a aplicar como norma de vida.

   Era curioso ver como en el comercio de Luis había de todo, desde una cama hasta un tornillo, una azada o unas madreñas. Esas estanterías un día repletas de tantos artículos, hoy están vacías. Sus mostradores de madera de roble y recia  como la personalidad de Luis Núñez, permanecen inalterables a lo largo de los años, tal cual lo tenían ya sus antepasados.
   Pasear por el comercio de Luis es gratificante, ahora lleno de recuerdos, fotografías de sus padres, algún artículo que le quedaba de muestra, cuelgan de las nobles vigas que fueron testigos impertérritos de la bondad y bonhomía, de la atención y generosidad de Luis, porque siempre tenía algún “detalle” con los clientes. También podemos ver expuestas las mándalas de su hermana Manuela. Se podría decir que el comercio de Luis era como el Corte Inglés de la Cepeda. Activo, servicial y hablador con las personas que allí acudían.
   Luis Núñez atendía cualquier día y hora, el siempre estaba disponible y todos los cepedanos iban en cualquier emergencia porque sabían que en el comercio de Luis encontrarían lo que necesitaban y a él con su cara amable.
   Fue feliz en su vida de trabajo y familia. Esas eran sus dos principales atenciones y preocupaciones. Sus hermanos Manuel y Manuela siempre estuvieron a su lado, tratando de hacer la vida más agradable, por eso ahora lloran su pérdida, al igual que tantas personas que le conocíamos.
   Pequeños retazos deshilvanados he querido escribir hoy para que queden en el recuerdo y perpetúen la memoria y personalidad de este ilustre cepedano.
   Descansa en paz Luis.
 
                                               Alfonso Del Río Sánchez