Las cofradías de Castilla y León no aguantan más. La “desagradable sorpresa” -en sus palabras- que se han llevado, después de conocer que las vacaciones escolares de la Semana Santa 2018 vuelven a no coincidir con las fechas oficiales de la celebración, les ha hecho adoptar medidas de presión, a las que piden que se sumen padres y madres, hosteleros, comerciantes y todos aquellos que no estén de acuerdo con esta decisión, que impide a los escolares participar en muchas celebraciones y trae de cabeza a sus progenitores para conciliar vida laboral y familiar.

El pasado sábado 6 de mayo se celebraba en Medina del Campo la asamblea general de juntas de Semana Santa de Castilla y León, a la que la de Astorga no pudo asistir pero cuyas decisiones respaldó. “Después de tres años seguidos en que las vacaciones de Semana Santa han coincidido con las fechas en las que se celebran los Misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor, en las que la participación de cofrades y visitantes ha ido incrementándose en estos últimos tres años, nos encontramos este año que en el año 2018 se ha decidido por parte de la Consejería de Educación  que las vacaciones escolares  comiencen el Jueves Santo y se prolonguen una semana después de finalizada la Semana Santa”, explican. 

Es por ello que la junta ha decidido enviar una carta al consejero de Educación, Fernando Rey, en la que le recuerdan que llevan más de cinco años reclamando que las vacaciones escolares coincidan en fecha desde el Viernes de Dolores hasta el Lunes de Pascua, sin que hasta ahora hayan recibido “ninguna respuesta” .

“Es el momento de exigir a la consejería de Educación que, de una vez por todas, se proteja como se merece una celebración tan ancestral y participativa como es la Semana Santa en nuestra comunidad autónoma”, manifestan.

Las juntas recuerdan en su carta a Rey que “la Semana Santa de Castilla y León no sólo son los desfiles procesionales, tampoco son las tradiciones con más de 600 años de historia que año tras año se repiten; no es la salida masiva a las calles de los hermanos de las cofradías o de los miles y miles de espectadores que aguardan en las aceras. Tampoco es el rezo de una madre suplicando a Dios una ayuda, no son las lágrimas de los portadores de los pasos, no es el esfuerzo de los componentes de las bandas de música por tocar melodías para acompañar a su Cristo o a su Virgen. No. Es mucho más que eso. Es el esfuerzo de los abuelos, padres y madres para que sus hijos participen en las procesiones para mantener esas tradiciones ancestrales. Son sentimientos, emociones contenidas o no, convivencia con amigos, con familia, reencuentros entre hermanos…”, al tiempo que se trata de una “inyección económica a nuestros empresarios, a los hoteles y alojamientos, a los restaurantes y comercios… “.  La carta también se enviará  la consejería de Cultura y Turismo y a la presidencia de la Junta.