Se da la paradoja de que el futuro nos acerca al pasado. Sabemos hoy mas de los romanos que nuestros antepasados del siglo XVI; pese a que la distancia temporal que nos separa de la Antigua Roma es mucho mayor que en el siglo XVI. Las facilidades para la difusión del conocimiento, el cúmulo de investigaciones, el progreso técnico (cine por ejemplo) nos permiten conocer el pasado mucho mejor de lo que lo conocían nuestros antepasados, pero el estudio del pasado siempre es (y será por lo que parece) incompleto y la investigación en este terreno sigue apoyándose en las mismas herramientas que hace siglos.

        Sólo muy recientemente (a partir del siglo XIX) con el invento de la fotografía y con la posibilidad de grabar imágenes y sonidos se ha dado un paso importante en este sentido. Sin embargo, las imágenes y los sonidos que no quedan registrados o grabados en el momento se pierden de modo irremisible. Si fuera posible rescatar imágenes y sonidos del pasado que no quedaron grabados en su momento estaríamos ante uno de los inventos mas importantes de la historia de la Humanidad. Esto es lo que debería hacer un mítico utensilio llamado el cronovisor, que al menos hoy por hoy no es mas que un mito. El cronovisor permitiría revisar toda la historia de la Humanidad y quizá destrozaría por completo mitos y creencias que durante siglos fueron el eje en torno al cual giró la vida de millones de personas. ¿Que ocurriría si se demostrase por ejemplo que muchas de las supuestas verdades de las principales religiones no son tales?

        Aunque el cronovisor es sólo un mito su realidad supondría una autentica revolución cultural y ello justificaría múltiples esfuerzos encaminados a conseguirlo,…..si fuese posible. Esto también tiene un lado negativo y no es otro que alguien con mas o menos dosis de imaginación o mala fe diga que lo ha conseguido fabricar siendo esto mentira.

        Hay ciertos logros que aun cuando no se hayan alcanzado (el viaje Marte por ejemplo); entran en el ámbito de lo teóricamente posible. Si tal fuese el caso del cronovisor habría que señalar las razones que existen para confiar en que en un plazo de tiempo más o menos lejano ello sea posible. Como no es así lo que procede es señalar las razones por las que hay que afirmar que ello es un imposible. Así de claro y de rotundo.

        La clave está en principio en el estudio de ondas sonoras y lumínicas; algo que entra de llena en el campo de la física; pero mis conocimientos de física no dan para mucho. Pese a todo tras recabar la ayuda de algunos amigos decidí “hincar el diente” al asunto en base únicamente a lo que yo se.Un buen amigo mío, de la Asociación Astronómica del Bierzo (ASABI), el ingeniero Antonio Galeote, que cuenta además con un master en astrofísica, se prestó a darme algunas razones por las cuales el cronovisor es un imposible, al menos en base a los conocimientos actuales. Tras hablar con el decidí hacer un borrador de este artículo para que el lo revisase y añadiese lo que estimase oportuno. Hecho esto he vuelto a retocar este texto, hasta darle su forma actual.

 

ONDAS SONORAS Y LUMINICAS

 

        Los sonidos llegan a nuestros oídos a través de ondas que se van propagando por la atmósfera al igual que las ondas se propagan en la superficie de un estanque. El sonido necesita un medio material para poder transmitirse. En el vacío no se puede trasmitir y por ello en la superficie de La Luna no se pude mantener una animada conversación como en La Tierra. Teóricamente los sonidos de La Tierra llegan pues hasta el límite superior de la atmósfera donde desaparecen y teóricamente un detector de sonidos situado en ese límite podría captar sonidos procedentes el suelo; aunque llegarían (recordemos lo que ocurre con el eco) muy atenuados y no se hasta que punto sería posible reproducir el sonido de salida. Supongamos que hasta una altura de 10 km la atmosfera es lo suficiente densa como para permitir la transmisión de los sonidos. En este caso a una altura de 10 km. percibiríamos los gritos emitidos en el suelo media hora antes. Pero claro esto es muy poco. Incluso si los sonidos emitidos en el suelo rebotasen en un satélite orbitando a cierta altura de La Tierra lo único que podríamos rescatar del pasado serían sonidos muy muy recientes. Por otra parte hay que tener en cuenta que los satélites se sitúan en general donde ya no hay atmósfera y por ello donde ya no pueden llegar en modo alguno los sonidos en forma de ondas que perturban la atmósfera. Así pues los sonidos (salvo los emitidos mediante señales de radio) se pierden absolutamente al llegar al límite de la atmosfera.

        Con las imágenes el panorama también es desalentador. Es cierto que cuando miramos al espacio lo que vemos es el pasado. Una estrella situada a cientos de años luz de nosotros puede haber desaparecido, pero como lo que vemos es la luz emitida por el astro, la seguimos viendo hasta que esa luz nos alcance, tal y como puntualizó mi amigo Toño Galeote. Pero el problema es que necesitamos telescopios muy potentes (que no tenemos), para ver, no las estrellas si no los planetas que giran en torno a alguna de ellas y mas aun detalles de su superficie similares a los que vemos en La Tierra.

        Pero además el problema es mucho mas complicado. Lo que necesitaríamos para ver el pasado es un emisor de rayos de luz situado en un planeta ubicado a por ejemplo 200 años luz que captase la luz procedente de la Tierra y la emitiese de nuevo a nuestro planeta. En este caso podríamos ver imágenes de la superficie de nuestro mundo de lo acaecido hace 400 años; pero claro el problema es situar ese emisor y que además debería ser lo bastante potente como para captar desde tan enormes distancias escenas de la vida en La Tierra y luego emitirlas de nuevo al punto de partida y que llegasen asimismo nítidas. Demasiado pedir.

RELATIVIDAD DEL TIEMPO

        Sin duda son muchos los lectores que han oído hablar de la relatividad del tiempo y de que un viajero que salga hacia el espacio en una nave a velocidades próximas a la de la luz, podría regresar a La Tierra al cabo de un tiempo y comprobar como en nuestro planeta el tiempo habría transcurrido mucho mas deprisa que en la nave. Esta circunstancia que teóricamente es perfectamente factible, no nos sirve para nada en este caso. El viajero en realidad lo que así hace es “viajar hacia el futuro”; pero lo que nosotros estamos planteando es justamente lo contrario: ver el pasado.

        Por todo ello hoy por hoy y en base a lo que conocemos, el cronovisor no es más que un sueño. En todo caso y a la vista del pasado ¿quién sabe lo que puede ocurrir a varios siglos vista? En la época de Leonardo da Vinci, el cine, la fotografía, la anestesia, los teléfonos móviles y tantos otros inventos actuales podrían parecer obra del Diablo, pues los conocimientos de la época no les hallarían explicación; pero la evolución del conocimiento a lo largo de la Historia sigue un ritmo que podríamos denominar como cada vez más acelerado.

En el caso del cronovisor podría suceder otro tanto. La Ciencia quizá algún día descubra algún atajo para poder ver hacia atrás en el tiempo y revelar noticias que jamás han sido conocidas por los humanos. Sería desde luego uno de los descubrimientos más importantes de la Historia y por ello en mi opinión,  se debería intentar, si es que es posible, tirar de cualquier hilo por débil que sea que nos pueda conducir a tan singular ovillo. Pero hoy por hoy la realidad es muy diferente. Las imágenes y los sonidos sólo se pueden conservar si son grabados en el momento y no se conoce modo alguno de recuperar imágenes y sonidos del pasado que no hayan sido grabados en su momento. Por tanto hay que concluir señalando que en base a los conocimientos actuales; es totalmente imposible que imágenes y sonidos del pasado que no hayan quedado grabados o registrados en su momento se puedan recuperar.

DISPARATES EN LA RED

        Quienes deberían poner manos a la obra en este caso y siempre y cuando consideren que hay razones suficientes para hacerlo son personas que sepan mucho más que yo de ondas sonoras y luminosas e incluso de cualquier otro campo de la Ciencia, que se considere adecuado.

        Yo lo único que he podido hacer es buscar en la Red, donde en efecto algo aparece. Pero lo que vi no me convence nada en absoluto. Todo parece ser una historia disparatada más de las muchas que circulan por la Red. Además en este caso en esas páginas de la Red, se indica expresamente que no hay prueba alguna de la veracidad de tan espectacular invento. En este caso además hay unos ingredientes que son muy golosos para los amantes de las noticias sensacionalistas y poco rigurosas. Se deja entrever que La Iglesia urdió una conspiración para evitar que este “invento”, saliese a la luz, quizá porque podría revelar ciertas verdades incómodas para El Vaticano. En definitiva, una leyenda con muchos ingredientes para una buena novela, pero no para el análisis científico. En una de estas páginas de la Red aparece una imagen que se supone corresponde a la de Jesucristo en la cruz y que sería la imagen real captada o fotografiada ¡¡ 20 siglos¡¡ después por el cronovisor. Sin embargo, también en la Red hay datos que señalan que se trata de un fraude. Es una fotografía de una estatua de Collavenza, en Perugia. Otras supuestas pruebas también siguieron igual camino. Es por ejemplo la imagen que adjunto para ilustrar este texto. En la parte superior la imagen que se presentó como captada por el cronovisor. En ella aparecerían Jesús y sus discípulos caminando en medio de un campo de cereales. Sin embargo pronto se demostró que era un fraude. Se trataba de una foto realizada a un cuadro pintado por un pintor que vivió en los siglos XIX-XX. Este es el cuadro que aparece, en color, en la parte inferior de la imagen. Por si fuera poco, las razones que se aducen para señalar que pese a ser posible llevar a cabo ese sensacional invento (el cronovisor); no se ha llevado a la práctica son totalmente absurdas.

        Así pues, el cronovisor y en base a los conocimientos científicos actuales no es mas que un bulo de los muchos que circulan por la Red y de los muchos que han circulado por las páginas de algunos periódicos, pues la noticia saltó a la prensa al comienzo de los años 70 del siglo pasado. Yo creo recordar, siendo niño, cuando aquello ocurrió. Pero esto es una prueba muy en contra de quienes defienden la veracidad de la existencia del cronovisor. ¿Cómo es posible que durante tantos años, nadie haya podido fabricar tan fabulosa máquina? En cualquier caso, no hay duda de que un invento de este tipo tendría una trascendencia enorme y sobre todo que es sueño de cualquier historiador y yo diría que también incluso de cualquier persona curiosa.

 

                                   Madrid, 8 de febrero de 2.017

                                   Rogelio Meléndez Tercero